Podrías estar en prisión sin haber cometido ningún delito

Me acerco a los hermanos de Sergio para saber más sobre su detención, un abogado del Centro Prodh que los acompaña les indica que no hay problema si me cuentan algunos detalles. “Mi hermano fue detenido injustamente y se le acusa de homicidio”, esa primera frase de la hermana de Sergio me paraliza. Estamos afuera del auditorio del Museo Memoria y Tolerancia donde Amnistía Internacional ha presentado el informe Falsas Sospechas, sobre detenciones arbitrarias por la policía en México. 

La hermana de Sergio me cuenta que lo detuvieron al salir de su casa, que es inocente y que pronto se decidirá el futuro de su hermano, quien fue detenido arbitrariamente en marzo del 2010 y sentenciado a 27 años y seis meses de prisión. Aunque en noviembre del 2016 un tribunal federal confirmó que la detención fue arbitraria, pero al no desestimar la declaración de la supuesta testigo de los hechos, el juez confirmó la condena. Su caso se encuentra en la última revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y pronto se decidirá el futuro de Sergio. 

La historia de Sergio es la primera que aparece en el informe de Amnistía Internacional, que fue presentado el día de hoy en el Museo Memoria y Tolerancia. En el panel estuvo presente Erika Guevara, directora para las Américas de Amnistía Internacional; Carlos Zazueta, investigador para México de Amnistía Internacional; Lenika Morales, Comité Enrique Guerrero y Tania Reneaum, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional.

Erika Guevara realizó una breve introducción al informe de 48 páginas, en el que de manera cuidadosa se realiza una investigación a partir de entrevistas, tanto a víctimas de detenciones arbitrarias, como a policías y autoridades. En su participación remarcó que todos somos vulnerables a ser detenidos arbitrariamente y en cualquier momento, saliendo de nuestras casas o trasladándonos a nuestras escuelas o trabajos.

También señaló dos aspectos importantes. Primero, sobre quiénes suelen ser detenidos injustamente y es que en la mayoría de los casos suelen ser personas jóvenes o quienes pertenecen a un grupo minoritario por cuestiones de raza o clase social. “Se ha criminalizado la condición de pobreza”, afirma Erika.

“La mayoría de estos jóvenes no son detenidos en un vacío contextual, sino que suelen ser detenidos por parecer “sospechosos” a la policía cuando además de ser hombres jóvenes pertenecen (o son percibidos como pertenecientes) a otros grupos que históricamente han estado en vulnerabilidad y han sufrido discriminación en México, como son los indígenas, migrantes o quienes viven en pobreza, entre otros.” (Vía: Amnistía Internacional)

El otro aspecto que remarcó Guevara es que la detención arbitraria de alguna manera, representa el principio de una serie de violaciones a los derechos humanos del detenido. Pues a partir de la detención se pueden dar casos de desaparición forzada, tortura, extorsión. Finalmente apuntó que a parte de las condiciones marginales de los detenidos, otro rasgo es que son personas comprometidas con causas sociales, ambientales o defensores de derechos humanos.

Tocó el turno a Carlos Azueta, quien comenzó con una impresión personal sobre las entrevistas que realizaron a operadores de justicia, desde policías ministeriales, personal de fiscalías o de poderes judiciales hasta agentes del Ministerio Público.

Carlos comenta al auditorio que “ninguno de los oficiales se veía sorprendido sobre las entrevistas“, nos explica que de alguna manera, las autoridades tienen tan normalizado el atropello que probablemente no alcazaban a distiguir que las detenciones arbitrarias son un injustas.

La siguiente participación fue para Lenika Morales, ella es esposa de Enrique Guerrero Aviña. Enrique es estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México y activista social y de derechos humanos, también es miembro del Colectivo Liquidámbar. Fue arrestado el 17 de mayo de 2013 por elementos de la Policía Federal.

Lenika nos cuenta la historia de su compañero y comienza describiendo la vida Enrique, su gusto por el ajedrez y los estudios que realizaba en el colegio de Filosofía; luego sus vidas cambiaron. La detención arbitraria, la tortura y un interrogatorio en el que a sus esposo le pedían nombre de activistas y defensores fueron el inició de la búsqueda de justicia.

El caso de Enrique incluso ha llegado a Naciones Unidas, en donde el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria declaró arbitraria su detención y solicitó al Estado tomar medidas necesarias para su liberación. Enrique lleva más de cuatro en prisión sin que su caso tenga sentencia. Aun así Lenika nos cuenta que su esposo decidió escribir una obra de teatro para contar sus historia y un libro sobre cómo las personas vivimos en un estado de excepción en el que a cualquiera le puede ser sujeta sus libertad.

Para cerrar la presentación, Tania Reneaum, la directora Ejecutiva de Amnistía Internacional, comenta que algo particular de este informe es que trata de “hilar la voz de las víctimas y las de quienes realizan las detenciones arbitrarias.” Con este comentario coloca la discusión ya no sólo en el lugar de quienes sufren estos abusos si no que nos muestra que la situación es mucho más compleja que sólo ver a buenos y malos.

Tania señala que las deficiencias en el sistema de justicia va desde la corrupción hasta cuestiones sobre extensas jornadas laborales, también agrega la falta de conocimiento sobre el nuevo sistema penal, que apenas completó su transición el pasado junio del 2016.

Comenta que varios testimonios de los policías hablan sobre cumplir con cuotas o por ejemplo, si es una cuestión mediática, las órdenes para detener o culpar a alguien, “pueden venir de muy arriba. De no cumplir con esas órdenes los jueces pueden ser cesados de su trabajo o incluso recibir amenazas.”

El panorama quizá no es muy esperanzador, el informé fue presentado ante Secretaría de Gobernación pero al parecer sólo acusaron de recibido. El documento presenta una serie de recomendaciones tanto para autoridades policiales, procuradurías y a instituciones de derechos humanos. ¿Habrá alguna respuesta?

Antes de retirarme del museo que me acerco a los familiares de Sergio y después de escuchar su historia e intentar decir palabras de ánimo que sé no ayudarán de mucho, mi único deseo es que su hermano quede en libertad.

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