Aeroméxico da descuentos a gente de acuerdo a su ADN

Aeroméxico da descuentos a gente de acuerdo a su ADN

Para “invitar” a que más estadounidenses viajen a México para sus vacaciones, Aeroméxico lanzó una campaña publicitaria en la que, tras entrevistar a varios texanos (con distintos grados de racismo y xenofobia) y, supuestamente, hacerles un perfil genético, se les ofrecía descuentos en sus vuelos de acuerdo al porcentaje de “ADN mexicano” que tuvieran.

Antes de empezar a explicar todo lo que está mal con el anuncio de Aeroméxico para los Estados Unidos, dejemos algo claro: sí, la publicidad está hecha para vender, para posicionar en la esfera pública el nombre de una marca y relacionarla con alguna emoción para, así, vincular afectivamente a los consumidores con ella.

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Por mucho que se insista en repetir el viejo refrán de que “no hay publicidad mala”, sí la hay: campañas como la de Indio o Hershey’s son ejemplos de ideas mal desarrolladas y peor ejecutadas que tuvieron que ser retiradas en horas tras las críticas que, por justas razones, se ganaron. ¿La de Aeroméxico está tan mal? No necesariamente de acuerdo al contexto racial en Estados Unidos, pero sí parte de ideas, argumentos y realizaciones que son muy, pero muy problemáticos.

¿Usar argumentos racistas para ‘atacar’ el racismo?

La campaña, creada por la agencia estadounidense Ogilvy, está siendo aplaudida en México y Estados Unidos porque se está “burlando” de las trazas de racismo y xenofobia de los entrevistados.

Sin embargo, ese ‘trolleo’ se hace a partir de elementos pseudo científicos que han sido utilizados una y otra vez para justificar el racismo y la segregación en los Estados Unidos. El “racismo científico” —las justificaciones supuestamente científicas de las diferencias raciales— se ha mantenido vivo en las ciencias y en el discurso social a través de la frenología, la psicología, la sociología y, ahora, la genética.

Como apuntan Karen y Barbara Fields en Racecaft: The Soul of Inequality in American Life, aunque la misma genética ha demostrado que no existen diferencias científicas ni marcadores de una “raza”, los exámenes genéticos que determinan la “ascendencia” (es decir, los “porcentajes raciales” de una persona sin sustento científico alguno detrás de ellos) son un nuevo giro del racismo científico en un país que ha legislado, como ningún otro, la raza.

En este sentido, lo que la campaña está haciendo es valerse del mismo argumento racista que, por cientos de años ha determinado quién es no-blanco para “desmentir” los argumentos de “por qué no quieren viajar a México”, un salto argumental que es bastante complicado de seguir.

Además, los supuestos exámenes genéticos que presuntamente les realizaron a los personajes retratados en el comercial de Aeroméxico nunca se revelan ni en letras chiquitas en una esquina de la pantalla, ni se explica cómo funcionarían ni quién los aplicaría para quienes buscan un descuento como el anunciado.

México no es una raza, es un país multiracial y multicultural

Bien, ahora que ya repasamos el racismo detrás de estos exámenes “genéticos” de ascendencia, ahora pasemos a algo un poco más complicado: ¿qué demonios es el ADN “mexicano”?

La respuesta simple es que simplemente no existe el “ADN mexicano”: no hay uno porque la población mexicana no es monoracial, sino múltiple, compleja, variada y con una historia tan larga como es racista, como la de prácticamente cualquier país.

Y es que el “ADN mexicano” no existe ni científica ni socialmente… en México, pero de acuerdo a las normas biopolíticas que rigen la sociedad estadounidenses, el “ADN mexicano” sí existe, tal como existen los ADN africano, caucásico o asiático… como si vastas regiones multiraciales, multiculturales y atravesadas por factores políticos y sociales a través de la historia simplemente no existieran.

La historia de la “raza” latina en Estados Unidos es compleja y complicada: añadida como parte del censo general en la década del 70 y retirada poco después como raza, pero reintegrada como “herencia” (sinónimo de “ascendencia”), estos dos términos se han llegado a hacer intercambiables en la discusión sobre raza y origen en los Estados Unidos, lo que no en México.

En nuestro país, seguimos batallando con la multiplicidad de ascendencias: las poblaciones sinomexicanas y hebráico-mexicanas siguen sin ser reconocidas como tales, mientras que, después de siglos de invisibilización, apenas en 2015, la población afrodescendiente de México empezó a ser contabilizada en los censos.

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Por otro lado, México, como país multicultural, tiene una construcción ideológica que sigue arrastrando desde el siglo XVIII y se consolidó tras la Revolución: el mestizaje.

Según su última versión, el vasconcelismo, México no es una diversidad multicultural y racial, sino una sola raza, una sola cultura y una sola nación producto de la continua mezcla y trasvases culturales de la historia nacional. Más que favorecer el respeto y la convivencia, el mestizaje vasconcelista canceló la diversidad.

Esta no es la primera pifia de Aeromexico

Finalmente, esta no es la primera vez que Aeromexico se ve envuelto en una controversia publicitaria por un motivo racial: en 2013, se hizo viral un correo de una agencia que trabajaba para la aerolínea que buscaba “mexicanos de tez blanca con look Polanco” y pedía que no asistieran “morenos”.

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Mail de la agencia que buscaba mexicanos “look Polanco” (imagen: Animal Político)

Tras múltiples críticas y una amonestación del Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred), Aeromexico tuvo que lanzar una disculpa pública, algo que la agencia responsable de la pifia no hizo.

Y, a todo esto: ¿cuál es la relación entre promover el turismo a México, herramientas pseudocientíficas y racismo? Eso no le queda claro a nadie.

Raúl Cruz V. (@rcteseida)