Hoy es el Día del Abogado, y más que explicarte la razón por la que lo es, vamos a recordar que hubo una época en la que la carrera de Derecho era la única vía para que los jóvenes estudiaran humanidades.
Cartilla moral: ¿Para qué recuperar un texto caduco?
Si estudiaste Letras, Filosofía o cualquier otra carrera de humanidades, es muy probable que te hayas enfrentado a un pleito familiar porque Derecho era una mejor opción y ¡se le parece tanto!
Pues había una época en la que Derecho y las carreras de humanidades no sólo se parecían, sino que eran la única opción real para que quienes tenían ganas de ser escritores estudiaran algo semejante a su vocación.
Escritores como Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y hasta Xavier Villaurrutia y José Gorostiza estudiaron Derecho, aunque la mayoría no terminaron la carrera.
No tuvimos Facultad de Filosofía y Letras sino hasta 1931, pero ésta sólo era de “Estudios Superiores”: es decir, sólo preparaba maestros y doctores en Letras, Filosofía y Ciencias Históricas. (Vía: AHUNAM)

Las generaciones de Octavio Paz, Efraín Huerta, incluso la de Carlos Fuentes, también preferían el estudio del Derecho, a pesar de que la Facultad de Filosofía y Letras ya se había consolidado para entonces.
La generación conocida como “del Medio Siglo”, esa que escribió a la par del “boom latinoamericano”, ya se formó como escritores en Filosofía y Letras o no estudió nada (como Juan José Arreola y Juan Rulfo, por ejemplo).
En las últimas generaciones, ya con tantas opciones no sólo de carreras, sino con una educación mucho menos centralista, todavía hay quienes han decidido estudiar Leyes antes que Letras: por ejemplo, Jorge Volpi, que se recibió en Derecho en la UNAM pero cursó, luego, una maestría en Letras.

Si le preguntas a muchos escritoras y escritores, te dirán que nunca estudiaron para serlo, incluso si estudiaron Letras o alguna de las humanidades, te dirán que nada de lo que vieron les enseñó a escribir.
Definitivamente mucho menos va a servirle a alguien fojas y fojas de procesos legales, pero, ¡Feliz día, abogados!
