Cartilla moral: ¿Para qué recuperar un texto caduco?

Cartilla moral: ¿para qué rescatar un texto caduco?

Este domingo, junto con la repartición de las primeras tarjetas del Programa de Apoyo a los Adultos Mayores, se inició también el reparto de una nueva edición de la Cartilla moral, un texto escrito por Alfonso Reyes en 1944. Algunos han señalado que se trata de una suerte de  “adoctrinamiento” religioso y hasta comunista, pero ¿qué es y cuál es la historia de la Cartilla moral y por qué, 65 años después, la recupera el gobierno de López Obrador?

¿Qué es la Cartilla moral?

En 1944, a finales de la Segunda Guerra Mundial y en medio de una tercera refundación del partido oficial, el secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, encargó a Alfonso Reyes, ex embajador, ensayista y una de las figuras intelectuales más importantes del país, la escritura de un texto didáctico sobre el deber cívico de los mexicanos.

De poco más de treinta cuartillas (dependiendo de la edición), la Cartilla moral  es uno de los textos más secos y aburridos de uno de los mejores ensayistas mexicanos: doce clases de civismo que abarcan desde el deber personal y el respeto a la naturaleza hasta los límites ineludibles de la moral.

Torres Bodet y Alfonso Reyes en la SEP, 1944 (Imagen: UNAM)

Reyes exploró todo durante su carrera literaria la tradición grecolatina, el trabajo de traducción, crítica de cine, crónicas de viajes, diplomacia y filosofía…  Y hay rastros de mucho ello en la Cartilla, pero no en la forma en la que Reyes acostumbraba.

La petición de Torres Bodet, exalumno de Reyes pero con quien nunca tuvo la mejor de las relaciones, era escribir un texto formativo en el mismo sentido y exactamente con la misma intención con la que todavía hoy se dan clases de Formación Cívica y Ética en la secundaria.

La Cartilla moral se vale en muchos momentos de lenguaje “religioso” pero no por ello está basada en religión alguna, o al menos no mucho más que el derecho de su tiempo:

“Lo primero es el respeto que cada ser humano se debe a sí mismo, en cuanto es cuerpo y en cuanto es alma. A esto se refiere el sentimiento de la dignidad de la persona. Por eso decimos que todos los hombres son igualmente dignos, en cuando a su condición de hombres, así como todos deben ser iguales ante la ley. (Vía: Universidad Autónoma de Nuevo León)

Reyes entiende, aunque no lo hace explícito en el texto, que no hay ni valores ni éticas universales y que es necesario delimitarlas, definirlas, para poder hablar de un “buen ciudadano”.  Y definir es, por otro lado, llegar a acuerdos sociales: 1944 todavía tenía cerca la Revolución y la guerra intestina.

Como Reyes sabía, esos acuerdos sociales se han logrado en constituciones y textos fundacionales: desde la Biblia hasta Los Sentimientos de la Nación y por autores como Ignacio Altamirano e Ignacio Ramírez.

1944, por si sobrara recordarlo, fue un año en el que México seguía en guerra contra los países del Eje. En plena Segunda Guerra Mundial y aliado a los Estados Unidos, la guerra si bien no impactó territorio nacional y fueron pocos los soldados enviados a luchar, sí afectó la vida cotidiana y fue un momento tenso en un país con una intelectualidad germanófila y una clase política anglófila.

Era, también, un momento de refundación del partido oficial, ya el Revolucionario Institucional, tras la primera sucesión presidencial impuesta: Lázaro Cárdenas dio el dedazo a Manuel Ávila Camacho, quien en buena medida mantuvo las políticas de su antecesor.

¿Para qué recuperar un texto caduco?

La Cartilla moral tiene 65 años y no envejeció bien: al contrario del resto de la obra de Reyes, la Cartilla fue un texto propagandístico para un momento y un contexto determinados que no puede leerse universalmente.

¿Qué busca, entonces, la Presidencia de la República al relanzar el texto alfonsino? En febrero del 2018, cuando López Obrador fue nombrado candidato presidencial del Partido Encuentro Social anunció la creación de una “Constitución moral” con el afán de corregir la “falta de valores” actual.

“hacemos el compromiso de convocar, con este propósito, a muchos ciudadanos, mujeres y hombres de buena voluntad para la elaboración de una Constitución moral, de un Código moral, así como existe una Constitución política, vamos entre todos a elaborar una Constitución moral“. (Vía: El Universal)

Pareciera que la publicación de la Cartilla moral alfonsina podría ser o un preámbulo a la redacción de esta “Constitución moral” o un sustituto, pues en medio de la crisis de desabasto de gasolina y de las discusiones por la Guardia Nacional, meter en la conversación nacional otra discusión sobre quién determinará cuál moral no sea la mejor idea.

En redes sociales, usuarios han señalado un supuesto parecido de la Cartilla moral con el libro rojo de Mao o el Manifiesto comunista por… el color y el tamaño de la edición (sí, sólo por eso). Pocos textos son tan lejanos de una prescriptiva política e ideológica como el trabajo de Reyes.

En todo caso, la forma de pensar la política de Alfonso Reyes es diametralmente opuesta de los ideólogos de Morena, quienes abrazan más el vasconcelismo del PNR: ¿por qué recuperar una clase de civismo que choca, en muchos aspectos, con el discurso del presidente?

por Raúl Cruz V. (@rcteseida)