¿Syntek quiere que censuren el reggaetón por ‘obsceno’ o porque es más popular que su música?

Varias veces nos lo advirtió, pero ahora sí ya lo va a hacer: Aleks Syntek (ese genio detrás de toda la música de oficina que escuchas cuando no quieres escuchar nada) va a pedir que se censure el reggaetón porque, dice, alguien tiene que salvar a las mujeres de la misoginia y a los niños de las obscenidades.

Sin un plan real ni otra cosa más que la certeza y fe de alguien absurdamente convencido de su cruzada (porque seguro no ha leído qué ocurrió en las Cruzadas), Syntek ha cobrado una… fama(?) como el defensor de las ‘buenas costumbres’ en los espacios públicos.

Hace un par de meses lo hizo con un rant hiperviolento y nada medido, respondiendo agresivamente a quienes lo cuestionaban o de plano se burlaban de sus dramas de inquisidor del siglo XVI y que hasta le costó el título de ‘embajador humanitario’ de la UNICEF.

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Luego de que publicáramos la columna de opinión de Freddy Campos, nuestro experto en perreo y cosas de geeks, Syntek lo contactó directamente para reclamarle muchas cosas que ha hecho públicas en otros lados: su necedad con que el reggaetón es el único responsable de la hipersexualización infantil (que una ex estrella de Chiquilladas no capte lo irónico de eso se nos hace más que increíble) y la ‘misoginia’ que, pareciera, sólo existe en el género latino urbano y no en sus canciones, como “Loca” (por ejemplo).

Lo primero que nos sorprendió fue que el señor Escajadillo Peña (así se llama), de 39 años, tenga en su celular varios videos de menores de edad bailando reggaetón: esos mismos videos que blande a diestra y siniestra para ‘responderle’ a quienes lo cuestionan, ¿no que le preocupa la inocencia (y el respeto a la privacidad) de los niños?

Lo segundo fue que, como buen feministo, esté tan preocupado por la misoginia a pesar de que desde hace muchos años, pocos géneros como el reggaetón son explícitos en su refuerzo del consentimiento y hasta la diversidad de géneros e identidades sexuales: “Despacito”, por ejemplo, no tiene una sola marca de género, ni una.

Definitivamente lo que menos le importa a Syntek y a los señorxs ñeñeñe (y todos los ñeñeñes metaleros) es la defensa de los derechos de las mujeres. ¿El señor Escajadillo ya leyó con cuidado sus mismas canciones… como esas que glorifican el acoso o la violencia sexual y el ‘gaslighting’?

Ya para terminar, quizá lo más preocupante sea el llamado de Syntek y su culto al Estado para regular el reggaetón: de forma nada escondida está pidiendo censura directa para un género que, simplemente, no le gusta. No sabemos si no le gusta porque expresa una sexualidad libre y abierta o porque crea que su música es mucho más digna de sonar en las oficinas, pero simplemente no le gusta. Y eso, eso sí es un ejercicio de censura. Y eso, más allá de lo horrible de sus lentes, es lo más aterrador de todo.

Quizá lo que deberíamos de estar preguntándonos sea el muy complejo proceso cultural y social que sexualiza la infancia (porque sí, existe y no depende de un solo género musical), o sobre la tanta misoginia que existe en la música popular desde siempre… ¿pero a poco al señor Escajadillo lo único que se le ocurre es la censura?