Nos indignamos con los tacos gringos, ¿pero qué hacemos con la comida de otros países?

Aunque usted no lo crea, en México hacemos lo mismo que criticamos: cambiar platillos extranjeros
Sacrilegios culinarios que también cometemos los mexicanos

Como mexicanos tendemos a criticar –y con mucha razón– las versiones extranjeras que se hacen de nuestros deliciosos platillos. Desde los tacos duros hasta el guacamole con chícharos, consideramos estos productos como un sacrilegio a nuestra cocina, considerada Patrimonio de la Humanidad desde el 2010. Sin embargo, ¿no le hacemos lo mismo a otros platillos?

Empecemos con el sushi, por ejemplo. Originalmente, este platillo oriental se hace únicamente con arroz y pescado. Nada de chiles jalapeños, queso crema o aguacate. El maki-sushi, que es el más consumido a nivel internacional, lleva únicamente verduras, pescado y arroz sobre una hoja de alga. Sin empanizar. Sin salsa de chipotle.

El hotdog también ha migrado de su concepción original. Se estima, entre las versiones más populares, que el platillo surge en Frankfurt, Alemania, lo que tendría sentido debido a la calidad de sus embutidos. Aunque la catsup y la mostaza han sido ingredientes base del platillo, el pico de gallo y los chiles en vinagre tal vez sean un extremo.

Hot dog típico alemán (Imagen: TripSavvy)

Las hamburguesas, que se asumen como estadounidenses aunque se diga que son de Hamburgo, también participan de este sacrilegio. Aunque los pepinillos, la cebolla y el queso son modificaciones atribuibles a Estados Unidos, los chiles son completamente nuestros. No sólo eso, durante el frenesí del pan de muerto, se hicieron varias hamburguesas con este pan. No se sabe si el sacrilegio era para la hamburguesa o para el pan de muerto, pero todavía estamos a tiempo de descubrirlo. (Vía: Vice)

Hamburguesas con pan de muerto. (Imagen: Konbini)

Hasta el helado, originalmente italiano, ha recibido el influjo mexicano. No sólo tenemos nuestros propios sabores: chocolate Abuelita y arroz con leche, sino que creamos nieves casi endémicas: queso, cempasúchil, leche quemada, tuna, etc. Y, por su puesto, no pueden faltar los raspados. A todos, además, les podemos poner chamoy y chile en polvo porque ¿por qué no?

Helado de cempasúchil. (Imagen: Pinterest)

Ni qué decir de la pizza. Fuera del debate milenario de si la pizza debería de llevar piña, también aprovechamos cualquier situación para poner platillos típicos sobre la masa de pizza. Pizza de cochinita, pizza de chilaquiles, pizza de chile relleno, pizza de tamales, pizza de enchiladas potosinas, por mencionar algunas. Eso sin contar las que han dejado de lado la masa de harina para utilizar maíz azul. (Vía: City Express)

Pizza mitad gringa mitad chilaquiles. (Imagen: Facebook)

Lo mismo sucede con las crepas. A veces parece que utilizamos los platillos extranjeros como excusa para realizar nuestros platillos mexicanos favoritos. Pues las crepas saladas las rellenamos de rajas poblanas y pollo con champiñones. Las crepas dulces tampoco se salvan, pues llevan desde queso crema a cualquier tipo de mermelada.

Crepas de chile en nogada. (Imagen: Cocina Delirante)

Después de esto, ¿todavía podemos criticar los platillos mexicanos en el extranjero? Que aquél que esté libre de pecado tire la primera piedra…