¿Qué es la cultura de cancelación y por qué ahora le ‘toca’ a Rosalía?

Debido a las acusaciones de apropiación cultural, Rosalía podría ser la nueva artista cancelada
Rosalía podría ser la nueva artista cancelada

Cuando algún artista o influencer hace algo que puede considerarse reprobable, ya sea una acción, una declaración o una confesión, automáticamente es presa de la cancelación: ya no se consumen sus productos, ya no se siguen sus redes, es como si esa persona desapareciera de la tierra y quedara, finalmente, cancelada.

La cultura de cancelación se está saliendo de control. Como vimos con James Charles y Tati, en un solo día es posible perder o ganar a más de tres millones de seguidores. La vida de los artistas e influencers se ha convertido en un vaivén constante dentro de la opinión pública, pues cualquier paso en falso puede llevar a que lo cancelen.

Además de los youtubers, otro ejemplo claro es J. Balvin, quien era idolatrado antes de que se hiciera pública su amistad con Cris Brown, a pesar de las denuncias de violencia doméstica que éste tiene. Posteriormente Bad Bunny también pasó por el microscopio cuando en su video mandó pintar de colores a varios conejos. Sin embargo, la nueva artista que se encuentra en polémica es la española Rosalía.

Desde sus inicios la barcelonesa ha sido criticada por apropiación cultural, ya que utiliza ritmos y vestimentas gitanas. Sin embargo, muchos han defendido la música de Rosalía a partir de las fusiones musicales entre la cultura flamenca, gitana, trap, etc. Es decir, no hay nada nuevo bajo el sol y todos nos copiamos todo.

El problema aumentó pues a Rosalía ya no sólo la culpan de la comunidad gitana, sino que ahora también implica a la región de Andalucía. Es decir, se ha visto que Rosalía utiliza un seseo propio de Andalucía, además de varios modismos de la región, que no le pertenecen y le funcionan meramente como “identidad artística”.

Por lo tanto, parecería que Rosalía está creando un disfraz con los elementos más “pintorescos” de la cultura española para poder exportarlos. Además de todo, Rosalía ha dicho que considera su música “latina”, término que le choca a muchos debido a que no es una artista latinoamericana. La mezcla de ritmos, estilos e ideas que sí se le permite a artistas como Manu Chao no sucede con Rosalía y otros artistas en acenso.

Más allá de culpar o defender a Rosalía (pues el vaivén de la cancelación no tiene cara de terminar pronto), esta situación lleva a problematizar a demás artistas actuales. Es decir, por años se ha permitido que artistas blancos toquen jazz, hagan rap, canten trap; ¿será momento de cancelarlos también?

El problema de la cultura de la cancelación es que se hace de manera selectiva: selectivamente se denuncia y se limita la producción artística especialmente de artistas nuevos o en proceso de consolidación.