¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Arte en la frontera de México y Estados Unidos

Una de las fronteras más peligrosas del mundo también tiene una gran injerencia artística
Recorrido por el arte que se ha creado en la frontera de México y Estados Unidos.

La frontera de México y Estados Unidos es una de las más peligrosas de todo el mundo. La policía de frontera estadounidense reportó 6,915 muertes entre 1998 y 2016, aunque grupos humanitarios consideran que el número es mucho mayor.

La construcción de un muro que divida la frontera ha sido la principal meta del Presidente Donald Trump desde su campaña de elección. Este muro, cuya altura y seguridad varía entre las distintas zonas de la frontera se ha convertido también en un lugar artístico que atrae a creadores de todo el mundo.

La creación de arte en la frontera trae atención mediática a los miles de muertos migrantes. A través del conocimiento del público, el arte también convierte el muro en un espacio vivo que busca humanizar una zona constantemente deshumanizada.

El arte que se realiza en el muro narra la violencia diaria a la vez que denuncia la falla del muro como restricción física. Las fronteras no sólo se difuminan con el arte, sino que existe una resistencia diaria en los pequeños grafitis que la rodean. La gente puede denotar su enojo y expresar su dolor de manera pacífica. El arte de frontera permite que el dolor que causa el muro se vuelva tangible, compartido, universal.

Aunque la noción de borrar la frontera puede ser utópica, también existe la promesa y la posibilidad en el arte. El muro se redefine, la resistencia se mantiene, el enojo se comparte. (Vía: Latino USA)

El arte de frontera ha ido en auge desde la década de los ochentas, con instalaciones, performances y murales donde artistas de la región han sabido protestar ante las políticas migrantes.

En 1981, el artista chicano GRONK pidió una beca artística para poder borrar la frontera con un borrador gigante.

El documento lee “Con un público de 3,000 participantes de diferentes culturas y tipos de vida, pude coordinar una manera efectiva de aplicar tratamiento de shock cultural. En los principios de 1981, borraré la frontera México/Estados Unidos con un gran borrador“.

Aunque proponía instalaciones de arte imposibles de realizar, el documento cumplía con todo el rigor burocrático. Pidió una beca de $5,000 dólares. Irónicamente, el gobierno estadounidense le concedió la beca. (Vía: International Center for the Arts of the Americas)

Solicitud de beca del artista GRONK. (Imagen: International Center for the Arts of the Americas)

En 1988, Richard Lou instaló en la frontera una puerta abierta. “Border door” se localizaba cerca del aeropuerto de Tijuana, en un espacio donde la malla que se utilizaba entonces había sido deteriorada. (Vía: ArtSpace)

Una puerta solitaria de metal se colocó dentro de un marco de madera. Ésta estaba abierta hacia los Estados Unidos y contaba con 134 llaves clavadas del lado mexicano. Lou declaró que la obra era una invitación digna para todos los migrantes que buscaran una vida en Estados Unidos. La instalación duró sólo dos días antes de que la tirara la patrulla fronteriza. (Vía: Los Angeles Times)

“Border door”. (Imagen: University of Memphis)

Marcos “Erre” Ramírez, artista nacido en Tijuana, colocó en 1997 un caballo de Troya en la frontera de México y Estados Unidos. Llamada Toy An-Horse, la pieza era un caballo de dos cabezas de 10 metros de alto instalado sobre la línea de demarcación del límite entre países.

La pieza fue construida en madera y la obvia transparencia representa el mutuo intercambio e invasión. Las dos cabezas buscan cuestionar la relación multicultural entre ambos países, pues se nutren entre sí. (Vía: Marcosramirezerre)

“Toy An-horse”. (Imagen: Marcos Erre Ramírez)

La instalación de Alberto Caro en Tijuana muestra el número de muertes que ha cobrado la migración hacia Estados Unidos. A través de ataúdes coloridos, Caro denuncia las muertes registradas cada año en la frontera. El número más alto de muertes que presenta la instalación se da en el año 2000, con 499 muertes… aunque la obra sólo contabiliza hasta el 2004. (Vía: Culture Trip)

Ataúdes de Alberto Caro. (Imagen: Culture Trip)

En marzo de 2004, el profesor de la Universidad de Arizona, Alfred Quiroz, junto con Alberto Morackis y Guadalupe Serrano instalaron en Nogales el “Parade of Humanity” o “Paseo de la Humanidad”. Las figuras de aluminio representan las experiencias de los migrantes al cruzar la frontera. (Vía: University of Arizona)

La instalación muestra el sincretismo entre la cultura latina y la estadounidense. Mientras unos llevan flores y maíz, otros regresan con tornillos y lavadora. Los personajes representan tanto a dioses mesoamericanos como a la estatua de la libertad y carga también un cuerpo, que representa a los miles de migrantes que han muerto en el intento de alcanzar el otro lado. (Vía: Women’s March)

“Paseo de la Humanidad” (Imagen: Women’s March Minnesota)

En 2009, Susan Yamagata y Michael Schnorr colaboraron con la Coalición Pro Defensa del Migrante en Tijuana para colocar 5,100 cruces blancas que representaban las muertes estipuladas desde 1994 hasta 2009. La instalación se colocó durante Día de Muertos para conmemorar a aquellos que habían muerto en el cruce de la frontera. (Vía: San Diego Union-Tribune)

5,100 cruces blancas. (Imagen: San Diego Tribune)

En 2012 Ana Teresa Fernández, artista de Tampico, trabajó en una instalación llamada “Borrando la Frontera” entre Playas de Tijuana y San Diego’s Border Field State Park en la que se subió a una escalera y pintó las barras cobrizas de color azul claro con una pistola de spray.

Todo esto mientras usaba un pequeño vestido negro y tacones altos. La obra no sólo tenía como intención borrar literalmente la frontera, sino explorar la sensualidad femenina al tiempo que hace trabajo “pesado”.

La artista cuenta que un corredor, al pasar junto al muro, pensó que se había caído. ¿Qué mayor esperanza de que algún día sí caiga? (Vía: Ana Teresa Fernández)

“Borrando la frontera”. (Imagen: Ana Teresa Fernández)

Desde las elecciones en 2016, Enrique Chiu empezó lo que pretende ser el mural más grande del mundo. Todos los sábados, con integrantes de ambos lados de la frontera, Chiu pinta el muro que divide a México de Estados Unidos.

Chiu marca únicamente la pauta, para que demás personas coloreen y escriban mensajes positivos. Cualquiera está invitado a participar y ya ha habido más de 4,000 voluntarios. Llamado “Mural de la Hermandad”, ya ocupa dos kilómetros de Tijuana, medio de Tecate y medio de Mexicalli. (Vía: Lonely Planet y Colossal)

La fotógrafa Griselda San Martín se ha dedicado a retratar lo que sucede en la frontera. Su trabajo documenta la violencia que se vive día con día en la frontera.

Su fotografía “Retrato familiar”, tomada en 2016, muestra a Rosario Vargas al frente, separada de su hija Jannet y su nieto Héctor. La familia fue separada hace más de diez años por la frontera y cada fin de semana conviven a través de la reja. (Vía: Griselda San Martín)

“Family Portrait” (“Retrato de Familia”) fotografía. (Vía: Griselda San Martín)

En 2017 se celebró el segundo “Border Encuentro” en Nogales, un día de performances a las que asisten mexicanos y estadounidenses de Arizona y Sonora. (Vía: Nogales International)

Ese mismo año, la artista Betsabeé Romero realizó “Tu huella es el camino, tu bandera es la paz”, una instalación simultánea en Ciudad Juárez y El Paso.

La instalación constaba de hormas de zapatos intervenidas a mano, todas colocadas bajo una bandera blanca. De este modo se conmemoraban las muertes de la frontera, el duro trayecto que se necesita recorrer y la paz que en algún punto se espera alcanzar. (Vía: BetsabeeRomero)

“Tu huella es tu camino, tu bandera es la paz”. (Imagen: Betsabeé Romero)

En septiembre de 2017, el artista francés JR instaló la imagen de un niño viendo sobre la frontera. Este artista del graffiti que tiende a usar las paredes como lienzo, no estaba acostumbrado a que fueran también fuente de marcadas divisiones sociales.

La fotografía de un niño viendo sobre la frontera representa una imagen de inocencia e ingenuidad ante la militarización de la frontera. El niño, llamado Kikito, se localiza del lado mexicano de Tecate California, viendo con esperanza lo que puede estar del otro lado. La fotografía es del hijo de una de las residentes de la localidad. (Vía: NPR)

El artista también creó un “picnic gigante” que se compartió entre habitantes de ambos países. JR construyó una gran mesa con bancas donde habitantes de Tecate podían sentarse a comer. Sobre ésta, colocó “los ojos del soñador” una fotografía de los ojos de Mayra, habitante de Tecate. También había una banda de música, la mita de cada lado de la frontera. (Vía: CNN)

El 28 de junio de 2019, el Colectivo Chopeke, en colaboración con Ronald Rael y Virgina San Fratello, instaló tres sube y bajas en la frontera de México y Estados Unidos. Los juegos fueron instalados (por Taller Herrería de Ciudad Juárez) en El Paso, Texas, en una pared financiada de manera privada en Sunland Park

La idea era borrar la frontera mediante el juego y dar cuenta de que cada acción de un lado tiene una reacción en el otro. (Vía: CNN)

Sube y bajas colocados en El Paso, Texas. (Imagen: CNN)

Estos son sólo algunos ejemplos del arte más controversial que se ha creado en la frontera. Sin embargo, día con día habitantes locales realizan sus propias instalaciones artísticas: pintas, graffitis, sténciles. A su modo, de manera cotidiana, también rechazan la violencia a la que se enfrentan a diario.

En Tijuana, una imagen de una familia cruzando la frontera en globos. (Imagen: Getty Images)

Su arte, a veces burdo, a veces molesto, muestra la verdadera frustración de los habitantes de una de las fronteras más peligrosas del mundo. Su arte, que muchos tachan de vandalismo, es el verdadero arte. Y todo, por más pequeño que parezca, es también resistencia.