¿Por qué insistimos en usar ‘godínez’ como peyorativo?

Anoche, ni siquiera en la madrugada, Alex Syntek la perdió. Una simple mención en Twitter generó lo contrario que el 14 de febrero le hizo a nuestro querido presidente: se puso a mentar madres a diestra y siniestra, mientras, imaginamos, su celular reventaba por la furia frustrada de años de “bullying”.

Lo mejor de todo fue que, al parecer, la ira vino al ser catalogado como “música Godínez”. Chance le dolió en el alma que sus inspirados temas, complejos arreglos y arriesgadísimos juegos visuales con el arte de sus álbumes quedaran encerrados en un cubículo del quinto piso de un corporativo en Santa Fe, la Nápoles o Polanco.

Mentes más brillantes definirán si la música de Syntek es todo lo que él dice que es. Para nosotros en Plumas Atómicas nos llamó mucho la atención que su enojo nació de algo que, hace ya varios años, comenzó como un chiste: la utilización peyorativa del término “godínez”.

Utilizado como una especie de sinónimo (más limpio y menos ‘grosero’) que el clásico “asalariado”, el calificativo también es una marca de que alguien tiene gustos muy ‘simples’ y predecibles: como ir al Nutrisa en jueves del 2×1 (¡porque qué perro oso comer dos helados!), salir el viernes por una cerveza con los amigos del trabajo o buscar los mejores tuppers.

Curiosamente, quienes más insisten en lo clasista y racista de usar “naco” son los primeros en utilizar el peyorativo que, parece, busca señalar la necesidad de trabajar en una oficina (porque… razones).

Pareciera ser, entonces, que ‘godínez’ es una marca social, una forma de usar ‘naco’ sin repercusiones, sin miradas feas y con la certeza plena de que “simplemente” es una categoría laboral, no una burla a buena parte de la fuerza laboral calificada de la ciudad.

Las formas léxicas que tenemos para definir y ‘defender’ estratos sociales como si fueran estamentos medievales en México son atravesadas, siempre, por cuestiones de raza y color. Un administrador de empresas titulado por una universidad privada no cabe en lo ‘naco’ (aunque no falte el tío que insista que no importa el dinero o la clase), pero su propio trabajo y su condición de ‘asalariado’ sí.

Si bien hoy en día las mismas formas como se componen, comportan y entrecruzan las clases sociales ya no son las mismas con las que fueron definidas, como lo señala Erik Olin Wright en Understanding Class . Sin embargo, las formas para delimitarlas, segregar y discriminar siguen tan vigentes como cuando, desde el Virreinato, fueron construidas en México. Para muestra, simplemente basta ver la entrevista que le hizo Adela Micha a Syntek:

No sabemos qué clase de día (o qué tipo de droga) le pegó a Syntek para explotar contra… todo mundo, sin embargo, dejó claro algo no tanto de su propia persona como de muchos de quienes lo escuchan, de quienes repiten ciertas palabras como “un chiste” que mal disfraza sus prejuicios: ahora, no sólo ser naco es chido, también ser godín es bien khermozo.

Por: Redacción PA.