Los conflictos de interés en el nuevo gobierno de Trump

Trump

Nunca antes en la historia se había visto que un presidente estadounidense arrastrara tantos conflictos de interés al iniciar su mandato, Trump y su gabinete de multimillonarios enfrentan ese problema desde el día uno de su administración. En realidad, lo que estamos viendo es la instauración de un grupo oligárquico en el poder, esto significa de manera muy básica que el gobierno quedará en manos de unos pocos que representan a una clase social en particular, solo habría que asomarse a ver las fortunas de los nuevos integrantes del gobierno.

En el fondo no solo estamos viendo el ascenso de un gobierno populista que ha utilizado la demagogia como forma de operar políticamente, sino también la instauración de un régimen oligárquico que podría velar por sus intereses particulares a partir de su ascenso al poder político. Ahí está el conflicto de interés, ya que no han dejado claras las formas en que evitarán beneficiarse personalmente de ocupar el poder, es decir, no han habido acciones contundentes que dejen claro a la opinión pública las formas en las que evitarán beneficiarse personalmente por ocupar cargos clave en el gobierno.

Estas contradicciones muestran la falacia del discurso antisistémico de Donald Trump, el cual estaba sostenido con base en argumentos simplistas, ya que si bien es en efecto un “outsider” del sistema político en el sentido de que no es un político profesional, tampoco es alguien que se encuentre totalmente fuera de las cúpulas del poder, solo que el fundamento del poder proviene de su posición en el sistema económico. Pero aclaremos, el discurso antisistema de Trump y de muchos otros opera a través la utilización de recursos discursivos y comunicativos para fijar una posiciones críticas hacia las dinámicas y funciones del sistema en términos del estado de cosas, esto no quiere decir que se encuentren fuera del sistema, independientemente de que lo crean y lo asuman como principio. 

Justamente, lo más riesgoso para la estabilidad y el funcionamiento del sistema político estadounidense es el hecho de que el actual presidente provenga de un campo distinto al de lo político, no solo porque no cuenta con las disposiciones y la experiencia adecuada para operar en lo político, sino porque justamente es poco probable, sino que imposible que se desvincule de las disposiciones adquiridas en terreno de lo económico que es donde originalmente se mueve. En consecuencia es poco probable que exista una separación clara entre sus intereses particulares y los intereses de la nación en general, independientemente de que haya cedido el control de sus compañías.

Pero Trump no ha perdido del todo el control de sus activos económicos del todo, ya que ahora están en manos de sus hijos, quienes tienen la encomienda de hacerse cargo de las operaciones de las empresas del presidente de los Estados Unidos, de ahí que sea posible sostener que el conflicto de interés siga latente. Estas medidas no garantizan en lo más mínimo que Trump no administre sus empresas al mismo tiempo que gobierna su país. y mucho menos evita que sus políticas no vayan a estar enfocadas a darle un beneficio directo o indirecto.

La exigencia de gran parte de la opinión pública es que Trump ponga a la venta sus inversiones a un fideicomiso ciego para evitar corrupción y conflicto de interés tal y como lo han hecho mandatarios anteriores. Pero eso no es todo, el conflicto de interés se ha acrecentado en el momento en que también ha involucrado a su familia en cuestiones políticas como el equipo de transición, incluso se pueden observar prácticas nepotistas en el momento en el que nombró a su yerno Jared Kushner como su principal asesor en la Casa Blanca a pesar de no tener experiencia en política, gobierno y administración pública.

Hasta el momento, tampoco se conocen las declaraciones de impuestos del actual presidente de los Estados Unidos, ya que como dueño de un negocio privado no está obligado a hacer públicos sus estados fiscales, por lo que no se conoce el alcance de sus empresas causando produciendo de entrada un conflicto de interés. Esto demuestra la falta de ética de Trump  quien de manera cínica ha dado la vuelta a este tema a través de los típicos argumentos demagógicos que lo caracterizan.

Aquí enumeramos algunos de los conflictos de interés que tendrá Trump durante su gobierno:

  • Las investigaciones federales contra inquilinos de la Torre Trump en Manhattan por el delito de fraude.
  • Las inversiones de su compañía en la empresa Energy Transfers Partners encargada de construir el oleoducto en Dakota del Norte.
  • El cierre del juicio federal contra el Deutsche Bank, acusado de vender bonos hipotecarios mediante engaños, dicha institución es una de las financiadoras de los proyectos inmobiliarios de Trump.
  • El conflicto laboral en su hotel en Las Vegas, en donde él será encargado de nombrar a 2 de los 5 integrantes de la comisión investigadora.
  • La construcción de un edificio en Argentina, en donde según medios argentinos Trump le pidió a Macri su apoyo cuando el mandatario argentino le habló para felicitarlo por su victoria en las elecciones.
  • El uso de la marca Trump en dos hoteles que serán inaugurados en Canadá.
  • La sociedad de Trump con uno de los bancos más grandes de China en un préstamo para construir un edificio en Nueva York
  • Las licencias para el uso de la marca Trump en dos hoteles en la India, estos empresarios volaron a Nueva York para felicitar a Trump cuando fue anunciada su victoria.
  • Las negociaciones para asociarse con la marca de ropa japonesa Sanei International, en la cual el gobierno japonés es accionista mayoritario de la compañía.

Estos solo son algunos de los conflictos de interés a los que se enfrentará Trump desde el día uno de su administración, para muchos especialistas estos problemas violan directamente la constitución de Estados Unidos.