‘De emprendedores y políticos’, por Pedro L. Arana

Las últimas dos semanas he pasado mucho tiempo escuchando a los emprendedores mexicanos, sus quejas, sus necesidades, sus ventajas, también sus debilidades.

Al final del día el emprendedor es aquel que tiene una idea clara de negocio, la pone en práctica y busca arrancar clientes a sus competidores, busca ganancias y crecer rápido, los emprendedores son en general ‘disruptivos’, es decir, tratan de hacer las cosas de manera diferente, buscan una ventana de oportunidad y la aprovechan; esta ventaja puede ser en su operación, en su agilidad de movimiento, en su patente, en el smart money que traigan detrás, un hueco en la regulación o en la ley.

¿Pero cuál es el principal obstáculo de los emprendedores en México?, ¿a que se enfrentan todos los días, algunas veces de manera muy agresiva?, ¿qué riesgos corren? Sin duda su principal reto es el “gigante” en su industria. La maquinaria que opera en contra del pequeño, las hordas de abogados que ejecutan estrategias para aniquilar, y cuando no pueden utilizan la estrategia de comprar para desaparecer.

Emprendedores mexicanos y la política en 2018

Conocemos cientos de historias del David contra el Goliat en el ‘emprendedurismo’, aunque no tantas en Mexico. Piensen en cualquier industria en nuestro país, ahora piensen en el más grande competidor de esa industria, les aseguro que van a encontrar siempre a un gigante en el sector, aunque vale la pena decir que hemos avanzado mucho en algunas de ellas y entonces encontraran 2, 3 y/o 4 grandotas y muchas chiquitas, controladas.

En la política y en particular en estas elecciones es lo mismo, me parece que tenemos claro al gigante a vencer, al de la maquinaria pesada, al de la burocracia, al del equipo inmenso con cientos de voceros, al del capital interminable, al de la marca con mayor presencia, al de las sucursales en cada esquina, al que actualmente está en la cima, al que acusa y amedrenta.

Por otro lado, tenemos al que va en decadencia, es cuestión de tiempo para su quiebra; su destino final: la banca rota. Se rezagó, no realizó el cambio generacional, sus consejeros jamás buscaron ponerse al día con tecnologías, fueron arrogantes, no invirtieron en investigación y desarrollo, creyeron que el futuro no los alcanzaría, no salieron jamás al exterior, en algún momento fue empresa del Estado y nunca logró deshacerse de la carga pesada, intentaron robar talento y solo lograron llevarse cascajo, patalearon mucho al final, pero murieron.

Por último tenemos al emprendedor retador, al que odian por osado, ¿qué se cree este muchachito?, al del equipo pequeño, al que usa la tecnología a su favor, al que busca en el exterior, al inquieto, al arriesgado, al que paga mejor a su equipo, al que sabe identificar al talento no por dónde estudiaron sino por su actitud, al que escucha, pero también impone sus ideas, al que tacharon de loco, de quien incluso sus hermanos y amigos se rieron.

¿Quiénes serán los políticos y emprendedores de México?

Aguas, los emprendedores señores nos harán orgullosos, son el futuro de México, no les corten las alas. 

Perdón por los independientes, por ahora están en incubación (algú[email protected] ya jubilados por cierto).

Por: Redacción PA.