El Bronco y los clichés de su racismo: ‘en el sur tienen naturaleza pero son flojos’

El Bronco le dice flojo al sur de México

En medio de la inauguración de la “Expo Carne”, en Monterrey y luego de que su Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural presentara políticas públicas de apoyo al campo, el gobernador de Nuevo León repitió un prejuicio racista del sur de México:

En el norte, cada quien paga su cuenta, porque aquí la gente vence la adversidad, mientras que el sur-sureste tiene la bendición de la naturaleza, pero la desgracia de la flojera. No me arrepiento de decirlo de esa manera, porque la política del gobierno debe ser potencial a aquel que quiere trabajar, aquel que se tiene que esforzar“. (Vía: El Universal)

Rodríguez Calderón, llegando al primer debate presidencial (Imagen: Sputnik News)

Pareciera que la campaña presidencial fallida y llena de cosas… sospechosas de Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, fue hace años. Sus declaraciones sexistas, sus comentarios homófobos y su discurso “emprendedor” y supuestamente diferenciado de “los políticos de siempre” lo mismo le ganaron simpatizantes como críticos.

Su personaje público ha estado cuidadosamente diseñado para hacerlo parecer “cercano” y “tira netas”: desde el lenguaje hasta las ideas retrógradas revaloradas como “sinceras”.

El discurso meritocrático de “El Bronco” reproduce los puntos ciegos y falaces del libertarianismo estadounidense y el “emprendedurismo” de cierta derecha mexicana: Monterrey y Nuevo León están muy bien ‘porque su gente le chinga, no como en el sur, donde tienen todo pero son huevones’, es lo que dijo en pocas palabras.

Este lugar común de “crítica” al sur pobre, indígena y marginado es, justo, un lugar común racista y clasista que no sólo es falso, sino que “justifica” el abandono histórico e institucional del sur mexicano.

Los tres estados más pobres del país justo están en esa región: Chiapas, Oaxaca y Guerrero son los estados con mayor pobreza y, no por coincidencia, mayor porcentaje de población indígena en el país.

Sin duda, la prosperidad de (algunas zonas e industrias) de Nuevo León ha tenido que ver con el esfuerzo de sus habitantes, pero también por múltiples factores que no responden tanto a su esfuerzo como a otros vectores sobre los que no tenían agencia.

Pobreza en Nuevo León, según Coneval

De la misma forma, el esfuerzo de millones de oaxaqueños y chiapanecos en la costa chica o la selva Lacandona o en los ejidos que no pueden competir con la agroindustria que bulle en el noroeste del país, parece que no existe, pues “son flojos”, según “El Bronco”.

Reducir un problema estructural e institucional a los individuos fue, justamente, toda la campaña de “El Bronco”: ¿cómo acabar con el crimen? cortando manos, ¿cómo reducir la violencia? escuelas militares.

Por comentarios como los del gobernador de Nuevo León es por lo que el discurso de ayer de Yasnaya Aguilar, lingüista ayuujk, en la Cámara de Diputados es tan importante: usar el espacio político para recordarle a la clase gobernante no sólo que las comunidades indígenas existen fuera de las campañas electorales, sino que son objeto de políticas violentas y extractivistas que cancelan ese “esfuerzo” que en lugares como Nuevo León se recompensa con prosperidad (según el gobernador).

Lo peor de todo esto, es que el Bronco ni siquiera es original en su racismo: ese cliché fue construido desde la Conquista para justificar la explotación por los encomendados de las tierras indígenas.

¿El Bronco ‘tira netas’, o simplemente es un racista disfrazado de moderno?