2016 y la crisis de las encuestas y las predicciones

Brexit

Sin duda 2016 fue el año en que las encuestas fallaron por completo en establecer predicciones certeras en los principales procesos democráticos de México y el mundo. Hasta el momento hay varias hipótesis que tratan de explicar este fenómeno, estas van desde fallas en la metodología y en los instrumentos de investigación, hasta en la posibilidad de que los encuestados mientan a la hora en que se les entrevista, lo que produciría que se generen datos falsos que apunten a establecer un escenario posible y que al final son falseados por los hechos mismos que operan en un sentido contrario. 

El primer golpe fue vino del llamado Brexit, en donde las encuestas si bien pronosticaban un resultado cerrado este se inclinaba hacia la victoria de la permanencia de Reino Unido dentro de la Unión Europea. El proceso electoral resultó en todo lo contrario, contra todo pronóstico e incluso para muchos analistas, contra toda lógica, el resultado fue un triunfo por la salida de la Unión Europea, en donde con un 72% de participación, triunfó con un 51% la salida frente a un  49% obtenido por el voto a favor de la permanencia.

En este caso la principal hipótesis responde al hecho de por una parte la poca participación de la población joven la cual en su mayoría apoyaba la permanencia, pero, que a la hora de tener que salir a votar, no lo hicieron. Por otra parte, la población más vieja, que históricamente tenía menor participación decidió salir a votar a favor de abandonar el bloque europeo; estas combinaciones de factores produjeron la tormenta perfecta que resultó en la victoria del nacionalismo frente a la apertura. (Vía: BBC)

En las pasadas elecciones norteamericanas sucedió también lo inesperado, durante todo el proceso se presentaron encuestas con un alto índice de confianza en donde Hillary Clinton se posicionaba como la candidata que saldría victoriosa en los comicios de noviembre. En algunos momentos la elección se cerró a 2 puntos, pero nunca Trump se colocó por encima de Clinton en las encuestas, incluso durante el desarrollo de la elección, no se cambió el pronóstico hasta que casi se volvió irreversible a favor del candidato republicano, quien como sabemos resultó victorioso en el proceso electoral, obteniendo 306 de los votos del Colegio Electoral, frente a 232 obtenidos por la demócrata.

La principal explicación que podría explicar este fenómeno respondería a varios factores, por una parte a que Trump ganó la mayoría de los estados que se encontraban en disputa, esto resultó sorpresivo porque muchas de las encuestas locales tampoco pronosticaban un triunfo de Trump, por ejemplo en Florida y Pennsylvania. Por otra parte, podemos suponer que dichos sesgos estadísticos se debieron a que las personas entrevistadas, o bien no respondieron a las preguntas, o mintieron en sus respuestas y en realidad votaron por otro candidato. Del mismo modo, se partió del supuesto de que el voto anti Trump sería mayor de lo que en realidad fue, debido a los ataques focalizados contra migrantes y mujeres por parte del candidato republicano, lo que vimos es que el voto anti establishment contra Clinton tuvo mayor peso y relevancia. (Vía: El País)

El caso del referéndum de Colombia por la paz con las FARC se tiene que explicar de forma distinta que los procesos electorales antes mencionados, ya que los acuerdos de paz de entrada eran problemáticos para un grueso de la población que o voto por el “No”, o en su mayoría ni siquiera se presentó a votar. En este caso todos los pronósticos apuntaban a una victoria a favor de firmar el armisticio con las FARC, pero el resultado fue todo lo contrario, triunfó la negativa con una bajísima participación ciudadana, para decirlo con cifras, hubo una abstención del 62.5% y de los que votaron el 50.21% votaron por el No y el 49.7% votó por el Sí.

Pero a pesar de que muchos se rasgaron las vestiduras por este hecho, hay que decir que la explicación del rechazo es mucho más compleja de lo que nos querían hacer creer. Si bien la paz es importante el costo de esa paz era altísimo porque significaba no solo darle amnistía a un grupo terrorista y delictivo como eran las FARC-EP, sino que también era darles legitimidad institucional al permitirles jugar dentro del sistema político al darles de entrada ciertas posiciones en el gobierno y la posibilidad de competir en el sistema democrático; para decirlo de otra forma, los acuerdos  planteados por el gobierno colombiano planteaban obtener la paz a costa de la impunidad de los crímenes cometidos por ese grupo pseudo revolucionario. Las encuestas aquí pronosticaron desde el ideal que presupone que la paz debe de estar por encima de todo, no tomaron en cuenta factores de percepción pública y de desgaste respecto a este grupo con la sociedad colombiana. (Vía: El Mundo)

Finalmente, en México vimos que las encuestas fallaron en su pronóstico de las pasadas elecciones del 5 de junio en donde se eligieron 12 gobernaturas de las cuales se esperaba que el PRI ganara por lo menos 9 de ellas. El resultado todos lo sabemos, el PRI obtuvo una de sus peores derrotas en la historia, podríamos decir que esta es la peor después de la del año 2000 donde después de más de 70 años en el poder, el tricolor perdió la presidencia de la república. 

Como recordarán el gran triunfador fue el PAN, partido que era dado por muerto en prácticamente todas las encuestas, pero que al final de la jornada electoral obtuvo 7 de las 12 gobernaturas en disputa, incluso en estados donde el PRI había gobernado siempre, tales como Veracruz y Tamaulipas. Aquí las encuestas no tomaron en cuenta elementos cualitativos de la sociedad mexicana, es decir, no leyeron el contexto electoral de forma completa para sustentar sus datos. Un análisis de este tipo hubiera observado el hartazgo social causado por la corrupción, la inseguridad y los malos manejos en estados gobernados por el PRI, como Veracruz, Quintana Roo y Tamaulipas, todo esto acompañado de la percepción negativa que se tiene de la gestión del presidente Peña; todo esto produjo que la sociedad sacara del poder al partido en el gobierno por medio del llamado “voto de castigo”, en donde se utiliza el sufragio como forma de coacción contra el gobierno y su partido. (Vía: Animal Político)

Como podemos ver, en distintos escenarios y contextos socio-políticos las encuestas y las predicciones fallaron de manera garrafal, al parecer la lectura que hacen de lo social ya no es suficiente para generar datos confiables. De tal manera, es necesario que estos instrumentos de observación reconstruyan sus metodologías y técnicas con la finalidad de generar observaciones que resulten en la construcción de datos y predicciones más certeras, pero, esto no se puede hacer si no se toman en cuenta elementos de alta complejidad relacionados a la operatividad de lo social, lo político y lo económico.