Sobreviviente de tortura por parte de Los Zetas cuenta su historia

Norma Mendoza fue acusada de halconeo en 2011 en Nuevo Laredo. Desde el principio creyó que todo se trataba de un malentendido. Al principio creyó que sería liberada muy pronto, pero la historia dio otro vuelco.

En un reportaje aparecido en Aristegui Noticias, Norma contó en primera persona de los abusos de los que fue objeto en la cárcel por parte de integrantes del cártel de los Zetas. Los integrantes del cártel también estaban internos y abusaron de ella con el apoyo de los custodios de la cárcel.

Desde el primer día en que estuvo presa fue golpeada por más de doce horas seguidas. Tras una semana de abusos, se le dio por muerta, luego de que vomitara sangre. De milagro, un custodio notó que seguía viva y fue trasladada a un hospital privado de Nuevo Laredo. Ahí se le retiró la vesícula, parte del hígado; se le diagnosticó una contusión cerebral.

Desde el 2011 ha pasado por 14 cirugías, algunas de ellas de gran riesgo para su vida. Años después de la tortura de la que fue objeto, las marcas son evidentes. Ella fue “confundida” con otra persona por autoridades y maleantes (a estas alturas, cómo distinguirlos) y esa confusión significó para ella un sentencia de muerte. (Vía: Aristegui Noticias)

Tras recibir el protocolo de Estambul (diseñado para reconocer y atender apropiadamente a víctimas de tortura), fue liberada en 2015 tras una ardua lucha legal con el Estado mexicano. Norma busca que, en la medida de lo posible, se le reponga del daño del que fue objeto durante su estancia carcelaria.

Aún si hubiera sido culpable, la tortura de la que fue objeto por parte de los Zetas, en complicidad con las autoridades carcelarias, es inaceptable. Su testimonio es apenas la punta del iceberg de múltiples historias de terror que han quedado sepultadas en informes forenses y notas periodísticas durante los peores años de la guerra contra el narcotráfico.

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