Wildlife Acoustics, la empresa que registra los sonidos del cambio climático

Si observamos al clima como un sistema complejo (autoorganizado y que está conformado por más que la suma de sus partes), es posible dar cuenta de las interacciones, intercambios de información y afectaciones mutuas (propiedades emergentes) que este tiene con su entorno, el cual es entendido como otros sistemas complejos tales como la sociedad, el ecosistema o incluso el campo magnético del planeta tierra.

En ese sentido, una afectación en el equilibrio del sistema transforma no solo las propiedades emergentes del sistema en función del aumento de la entropía, sino que también afecta la operatividad de los sistemas con los que interactúa en términos del intercambio de información.

Pensemos en el  cambio climático: el punto de quiebre en el equilibrio del sistema climático ha sido causado principalmente por el sistema social, específicamente por las transformaciones de la operatividad del sistema económico de los últimos 200 años, las cuales han impactado directamente al equilibrio ecológico y climático; pero, al mismo tiempo, a raíz de la interconexión entre las propiedades emergentes de los sistemas, los desequilibrios causados a otros sistemas también implican una autoafectación.

En ese sentido, los cambios operativos relacionadas al cambio climático no solo se manifiestan en la autorreferencia del tiempo atmosférico, sino también, y de muchas formas, en la operatividad de otros sistemas; piénsese en el aumento de los niveles del mar, en el cambio de los ciclos agrícolas o en los cambios en el comportamiento de algunas especies animales.

De hecho, el cambio en los comportamientos de algunas especies animales se ha vuelto una forma para observar el cambio climático. Podríamos decir incluso, que muchas especies están contando la historia del cambio climático, de ahí que se haya vuelto importante para la ciencia monitorear los sonidos de algunas especies animales, los cuales al parecer, han tenido cambios significativos.

Aquí es donde entra Wildlife Acoustics, una empresa que desarrolla dispositivos para monitorear y transcribir los sonidos de la naturaleza y que se ha vuelto proveedora de los principales centros de investigación del cambio climático. Es decir, sus dispositivos permiten seguir a distintas especies animales por los sonidos que emiten, lo cual ha facilitado a los científicos la construcción de mapas con base en la información recabada.

Por ejemplo, con estos dispositivos se monitorean especies tales como las ranas de Norteamérica, las aves que habitan el Polo Norte, las ballenas que habitan las profundidades del Golfo de México o los murciélagos que habitan en los campanarios de Gran Bretaña. Estas especies manifiestan cambios en su entorno, por lo que su comportamiento, así como su presencia o su ausencia representan información valiosa sobre desequilibrios sistémicos, que pueden estar relacionados al calentamiento global como propiedades emergentes.

El Song Meter 1, que es un dispositivos fabricados por esta empresa, surten al Servicio Geológico de Estados Unidos, quien lo utiliza para monitorear a las ranas del estado de Wisconsin, las cuales han estado desapareciendo de esa región por el calentamiento global. Asimismo, la compañía fabrica equipos para monitorear y distinguir el canto de aves, de hecho están por lanzar una aplicación que dice la especie de rana o ave según su sonido, todo a través del micrófono de un smartphone. (Vía: El Financiero)