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Vuelca tráiler con libros en Veracruz… y no lo saquearon

Esta mañana, en el kilómetro 143 de la autopista Xalapa-Perote volcó un tráiler cargado de libros. La caja estalló y echó su contenido por toda la autopista; de acuerdo a las autoridades veracruzanas, el transporte se dirigía a una bodega de la Secretaría de Educación cuando una falla mecánica provocó el incidente.

En México tenemos muchas historias donde un accidente no es la noticia, sino lo que le sigue. Se avería un camión de Coca-Cola y la gente se lleva hasta la última en medio de gritos y hasta fiesta, lo mismo con las cervezas y hasta con el cereal.

Y esta nota no será la excepción… sólo que un poquito al revés: esta nota es nota porque no pasó nada. Ajá: cientos de libros se regaron por la autopista y nada, no apareció nadie para birlarse un par. (Vía: Milenio)

Sí, está bien: eran libros de texto y nadie en su sano juicio va a querer quedarse con su Español de quinto de primaria… pero sin querer se reiteró un chiste clasista que, como era de esperarse, ya apareció en redes.

Y no: leer no te hace mejor persona ni evita que robes. Simple y sencillamente, el valor de cambio y consumo de los libros no es el mismo que tu celular o cinco litros de coca para la comida, la cena y el desayuno del día siguiente.

Ajá, la gente, aunque no lo creas, saquea con una lógica (y una bastante sencilla): tomar lo que sirve inmediatamente, ya sea para solventar un gasto o satisfacer una necesidad. Ojo: no estamos diciendo que esté bien, simplemente que así pasa.

En múltiples ocasiones, especialmente tras catástrofes naturales o turbulencias sociales, los medios reportan los saqueos a tiendas o transportes como robos injustificados: deshumanizan las necesidades básicas de personas aisladas o que buscan una retribución por algo que consideran injusto y que les afecta directamente (los saqueos durante las protestas del gasolinazo son el ejemplo perfecto).

¿A ti te sorprendió que no saquearan los libros?… No, ya, en serio, ¿te sorprendió?