Esta mañana, en el kilómetro 143 de la autopista Xalapa-Perote volcó un tráiler cargado de libros. La caja estalló y echó su contenido por toda la autopista; de acuerdo a las autoridades veracruzanas, el transporte se dirigía a una bodega de la Secretaría de Educación cuando una falla mecánica provocó el incidente.
#NoticiasAlCalor ? | Tráiler cargado con libros de texto gratuitos volcó sobre la carretera #Xalapa – #Perote a la altura de San Miguel, se dirigía a la bodega de la @SEV_gob_mx en la colonia Revolución#NoticiasVeracruz pic.twitter.com/KimniMTQ7G
— Al Calor Político (@alcalorpolitico) July 24, 2018
En México tenemos muchas historias donde un accidente no es la noticia, sino lo que le sigue. Se avería un camión de Coca-Cola y la gente se lleva hasta la última en medio de gritos y hasta fiesta, lo mismo con las cervezas y hasta con el cereal.
Y esta nota no será la excepción… sólo que un poquito al revés: esta nota es nota porque no pasó nada. Ajá: cientos de libros se regaron por la autopista y nada, no apareció nadie para birlarse un par. (Vía: Milenio)
Sí, está bien: eran libros de texto y nadie en su sano juicio va a querer quedarse con su Español de quinto de primaria… pero sin querer se reiteró un chiste clasista que, como era de esperarse, ya apareció en redes.
Y no: leer no te hace mejor persona ni evita que robes. Simple y sencillamente, el valor de cambio y consumo de los libros no es el mismo que tu celular o cinco litros de coca para la comida, la cena y el desayuno del día siguiente.
Un lector no roba y un ladron no lee ?
— Isaac R.S. (@IsaacRaas327) July 25, 2018
Ajá, la gente, aunque no lo creas, saquea con una lógica (y una bastante sencilla): tomar lo que sirve inmediatamente, ya sea para solventar un gasto o satisfacer una necesidad. Ojo: no estamos diciendo que esté bien, simplemente que así pasa.
En múltiples ocasiones, especialmente tras catástrofes naturales o turbulencias sociales, los medios reportan los saqueos a tiendas o transportes como robos injustificados: deshumanizan las necesidades básicas de personas aisladas o que buscan una retribución por algo que consideran injusto y que les afecta directamente (los saqueos durante las protestas del gasolinazo son el ejemplo perfecto).
¿A ti te sorprendió que no saquearan los libros?… No, ya, en serio, ¿te sorprendió?
