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La Policía Federal, la Estatal y el Ejército asumieron seguridad de Chilpancingo

El 30 de diciembre de 2017, Marco Catalán y Jorge Vázquez fueron detenidos por la Policía Municipal, luego de que en la Feria de Navidad y Año Nuevo de Chilpancingo se escucharan detonaciones. Los arrestaron por alterar el orden público. Al día siguiente, un tercer hombre identificado como Milton llegó a la barandilla municipal, pagó su multa y se fueron.

El miércoles 3 de enero, dos cuerpos desmembrados fueron hallados en el tiradero de Tierras Prietas, informa Milenio, en el libramiento de la Chilpancingo-Tixtla. El jueves, familiares identificaron los cadáveres de Marco y Jorge.

Un día antes del arresto de los dos jóvenes, otro, llamado Efraín Patrón, desapareció. La última persona con la que habló fue una amiga suya, a quien le dijo que la Policía Preventiva local lo había detenido. Desde entonces ya no hay noticias sobre su paradero.

Los 136 agentes de la Policía Municipal fueron desarmados el mismo jueves 4 de enero durante la “Operación Bravo”. Ciento cincuenta agentes y 20 patrullas de la Policía Estatal, 60 soldados y 10 vehículos de la Sedena y 120 policías federales con 18 patrullas tomaron el control del cuartel del corporativo local de Chilpancingo.

Ahora la seguridad de la capital guerrerense está a cargo de la Federal, la Estatal y los efectivos del Ejército.

Los elementos municipales son investigados por el homicidio de Jorge y Marco, así como por la desaparición de Efraín. La Jornada reporta que además de los dos jóvenes asesinados, la Cámara Nacional de Comercio hay cinco más desaparecidos que también fueron aprehendidos por el corporativo de seguridad de Chilpancingo.

Xavier Olea, el fiscal de Guerrero, asegura que agentes de la Policía Preventiva Municipal de Chilpancingo probablemente participaron en la desaparición de personas detenidas en la feria, señala Milenio. El fiscal agregó que ya se ordenó la toma de entrevistas, investigaciones de campo, análisis de videograbaciones del C4 y todo lo necesario para determinar qué ocurrió.

Por su parte, integrantes de la Canaco-Chilpancingo denunciaron que los policías locales habrían planeado el asesinato de los jóvenes y que los entregaron a la delincuencia organizada.