‘Justicieros’ ejecutaron a dos presuntos ladrones en la México-Pachuca

La noche de ayer, dos presuntos ladrones fueron ejecutados a un costado de la autopista México-Pachuca a la altura del kilómetro 29. Según las primeras indagatorias, los usuarios del transporte público que se pretendía ser asaltado fueron desarmados y asesinados con disparos en la cabeza en plena carretera. (Vía: SinEmbargo)

Los dos asaltantes, de aproximadamente 20 años de edad cada uno, subieron a un autobús de la línea de Tizayuca que iba con rumbo hacia la Ciudad de México. A la altura del kilómetro 29, en la colonia La Esmeralda en Tecámac, Estado de México, en el presunto intento de asaltar a los pasajeros, éstos desarmaron a los dos jóvenes y procedieron a bajarlos de la unidad.

Foto: A Fondo Estado de México

Una vez abajo, los arrodillaron en la orilla de la carretera y con las mismas armas que ellos cargaban les dispararon en la cabeza por la espalda, causándoles la muerte de forma inmediata. Tras esto, los que accionaron las armas huyeron y todo quedó, nuevamente, en el anonimato colectivo, protegiendo a ambos asesinos.

Miembros de la Policía Federal llegaron al lugar y recogieron las declaraciones de los testigos, que no dieron nombres o señas de quién o quiénes cometieron los homicidios. 

La aparición constante de justicieros por todos lados es un síntoma de muchas cosas, entre ellas un sistema de aplicación de la justicia fallido. Entre la corrupción y la inseguridad que se vive en el transporte público, sobre todo en el Estado de México, es comprensible que existan personas que buscan compensar esa falta de las condiciones de seguridad, sin embargo, no es justificable en ningún momento.

Resolver violencia y la inseguridad con más violencia y perpetuando la aplicación de las armas como método de defensa solo acrecenta la problemática (¿no hemos reflexionado ni tantito de lo que está sucediendo en Estados Unidos?). La peligrosidad que implicaría que cualquier pueda cargar un arma y resolver sus problemas (desde un pleito con los cajeros del OXXO por tres pesos hasta un asalto) no estaría dando solución a nada.

Ahora, la crisis de violencia en México se mantiene desde hace más de 10 años, lo cual no es un bonito panorama. Por otro lado, la resolución de todo esto no puede ser inmediata, justo porque durante una década hemos estado sumido en este lodo. El camino más prudente sería el exigir que la justicia se aplique de manera transparente y expedita, pero eso también conlleva enfrentar en más grande mal de este país: la corrupción.