Se atentó contra libertad de prensa, nos dice periodista que fue asaltado en caravana de Marichuy

“Baja la cámara, hermano”, le dijo Cristian a Al-Dabi, uno de los periodistas independientes que junto con él cubre a María de Jesús Patricio Martínez, vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI) y aspirante a la presidencia de la República.

Los dos viajaban el domingo 21 de enero abordo de un Golf 2005 con la caravana de Patricio y el CNI cuando vio en la carretera una Honda CR-V con cinco hombres fuertemente armados. Habían salido a las 14:00 horas de Santa María Ostula, en Aquila, Michoacán, rumbo a Paracho, pero en ese momento, alrededor de las 18:00 horas, pasaban por la comunidad 18 de Marzo, en Buenavista Tomatlán.

“¡Párense!”, les gritaron los sujetos armados. Al-dabi y Cristian le gritaron a Daliri, la periodista que iba al volante, que se detuviera. Hizo caso. Se salieron de la carretera, como la CR-V, y pararon el vehículo a unos diez metros de la camioneta.

Cuando se detuvieron, el resto de la caravana ya se había dado vuelta en una curva y no vieron que el último elemento había quedado rezagado. Cristian se bajó y vio que los dos sujetos que ya habían descendido de la Honda estaban uniformados: botas, pantalón, chaleco antibalas y gorra, todo negro. Llevaban camisetas color gris y en la gorra portaban un escudo que decía “Michoacán”. Los dos portaban cuernos de chivo –AK-47– desgastados, con cacha negra.

Lo primero que pensó Cristian es que se habían molestado porque pensaron que les estaban tomando fotos, cosa que no hicieron, enfatizó el periodista a Plumas Atómicas. Tanto Al-dabi como Cristian, estaban tomando fotografías de los campos de limón cuando se percataron de la camioneta.

No se preocupen, no tenemos fotografías de ustedes. Si quieren revisar, borramos las que ustedes nos digan“, dijo Cristian a los sujetos.

“Denos las cámaras, hijo de tu puta madre”, respondió uno de los hombres, quien, a un metro de distancia, le apuntó con el fusil directamente al estómago. Él le entregó la suya y tampoco vaciló Al-dabi. “Denos los celulares”, agregaron. Daliri y Al-dabi buscaron sus celulares y también los entregaron. Cristian, nervioso y sin poder controlar los movimientos de su cuerpo, se esculcó la ropa y su mochila, pero no lo encontró.

Ya váyanse y no chillen porque les fue bien, hijos de la chingada“, escuchó Cristian.

Los tres se subieron de vuelta al vehículo. Daliri se arrancó a máxima velocidad en cuanto se cerró la última puerta, se reincorporó a la carretera y siguieron el rumbo de la caravana que integraban. “Estamos vivos y eso es lo importante”, dijo uno de ellos, mientras se tomaban las manos los tres abordo del Golf.

Cristian se dio cuenta que nunca entregó el celular. Lo buscó, lo encontró y dieron aviso al CNI sobre los acontecimientos: un evento de seguridad muy fuerte, dijo Al-dabi al equipo de Patricio.

El periodista explicó que les preocupa el destino de las cámaras robadas pues, durante el evento de Ostula, retrataron a gente de la localidad cuya seguridad podría verse vulnerada. Ostula es una comunidad que tomó las armas ante la inseguridad en el estado. Es una que aún tiene activos a los elementos de su Policía comunitaria, los cuales le han hecho frente al crimen organizado.

Ese mismo día, en redes sociales, las autoridades de Michoacán –la PGJ, la SSP y Gobernación– dijeron que no hubo ningún ataque armado a la caravana de la precandidata independiente Patricio. También afirmaron que la caravana del CNI, ya en Paracho, contaba con seguridad estatal.

Cristian hace énfasis que el Golf donde viajaban los periodistas formaba parte de la caravana y que durante el viaje a través de Buenavista Tomatlán no contaron con seguridad. Tras salir de Ostula, cuando pasaron por Coalcomán, fueron acompañados por los policías comunitarios del municipio, pero más tarde se quedaron solos. El equipo de Marichuy rechazó la escolta de la Policía Estatal que les ofrecieron en Paracho por el conocimiento que existe de colusión que hay del corporativo con el crimen organizado.

“Así la contamos, estamos vivos“, declaró Cristian.

Los periodistas interpusieron las respectivas denuncias para dejar el precedente de que se atentó contra su libertad de prensa en un contexto electoral, mientras que el gobierno de Michoacán, encabezado por Silvano Aureoles, publicó en redes que hasta esa noche no había denuncia de los hechos.

¿Quiénes eran estos sujetos armados? Cristian supone que se pudo haber tratado de un mensaje para la comunidad de Ostula. Otra interpretación es que fue un ataque directo contra la libertad de prensa, pues si se hubiera tratado de un robo común, no se habrían llevado únicamente sus herramientas de trabajo y celular. Uno de ellos, señaló Cristian, considera que eran de un grupo con un nivel de entrenamiento por el modo en el que operaron durante la agresión.

No puede ser que el gobierno de Michoacan normalice el hecho de que haya hombres armados no identificados portando armas ilegales en su territorio declaró Cristian a Plumas Atómicas. “Y que nos eche en cara que nosotros no debemos ejercer nuestro oficio en ciertas zonas del estado”.