Miles de personas han sido desplazados de las comunidades más violentas de Michoacán, todos vivieron historias de terror y por ahora están resguardados en el Corredor Humanitario de Tijuana. Hace dos semanas que se comenzó a ayudar a los desplazados, el padre dice que son cerca de ocho mil.
Hace 15 días que el padre Juan Diego Mendoza, llegó de Apatzingán a Tijuana con el objetivo de ayudar a los michoacanos que huyen de la violencia. El proyecto se llama “el buen samaritano”, un corredor de seguridad que se ubica en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia la Rinconada de Tijuana.
“Desde aquí se ve el muro fronterizo, pero no es por ahí por donde ustedes deben pasar; ustedes con la ayuda de Dios y la ayuda legal de organizaciones van a buscar asilo”, dijo el sacerdote a sus feligreses, al señalar la frontera.

Los desplazados tienen algo en común, les dieron pocos minutos para salir de sus casas e irse, incluso hombres armados los escoltaron hasta Tijuana.
“Del municipio de Aguililla, el más dañado en las últimas semanas, se habla de un desplazamiento de entre seis y ocho mil personas, y de la región de Tierra Caliente no tengo una cifra exacta, pero estamos hablando de que llegan a Tijuana dos o tres familias por día”, comentó el padre a Excélsior.
De junio a la fecha, al menos mil 600 personas cruzaron a Estados Unidos en busca de asilo. Muchos salieron sin nada y deben comenzar su vida de nuevo.
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