En Sonora, la policía reprime violentamente: ‘No volverá a pasar’, dice la gobernadora

El 31 de marzo, un grupo de transportistas bloquearon la carretera Hermosillo-Bahía de Kino, en el estado de Sonora, después de que la Dirección de Transporte Público les revocara sus concesiones. Por cerca de siete horas, el tráfico estuvo detenido, hasta que alrededor de un centenar de granaderos de la policía estatal, apoyados por un helicóptero para coordinar las acciones, “desalojaron” a los manifestantes. (Vía: La Jornada)

 

La respuesta policial fue ampliamente documentada por los testigos: no sólo se trató del “normal” abuso en el uso de fuerza por los cuerpos policiacos: el cuerpo antimotines de la policía estatal utilizó balas de goma contra manifestantes y apuntaban escopetas y armas (que los manifestantes no podían saber que estaban cargadas con balas de goma).

Según activistas locales, la respuesta policiaca es extraordinaria, pues el municipio en el que se dio la represión era un lugar olvidado para las policías estatales, aún con el incremento de violencia a lo largo de 2016 en el estado. (Vía: Dossier Político)

La Dirección de Transporte Público informó que las concesiones se les retiraron a los manifestantes por infracciones y violaciones a sus términos de concesionarios, sin que haya testimonio de los transportistas.

 

La gobernadora del estado, Claudia Pavlovich Arellano, declaró casi cinco días después que “en [su] estado no se van a volver a ver esas imágenes jamás”. Si bien la priísta informó, también, que los oficiales que aparecen en los videos y testimonios en redes ya han sido suspendidos, no parece haber un protocolo real (y efectivo) que regule el uso de la fuerza en el estado. (Vía: El Universal)

¿La promesa de la gobernadora será suficiente cuando ejemplos como la actuación de la Policía Federal en Nochixtlán, Oax., o la constante impunidad de las fuerzas armadas son la norma?

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