La perrita Frida no rescató una sola vida después del 19S

Frida, la perrita rescatista que se convirtió en símbolo de la solidaridad y la esperanza en las labores de rescate tras los sismos del 2017, no rescató una sola persona con vida durante la emergencia del año pasado, de acuerdo a una entrevista que tuvo su entrenador, Israel Arauz, con Milenio.

Que quede bien claro antes de que sigamos: la labor de Frida y de los otros binomios caninos, aún cuando no hayan ‘rescatado’ a nadie, fue vital durante la emergencia; su entrenamiento y su trabajo le permitió a escuadras de rescatistas saber dónde seguir buscando, cuándo cambiar de lugar, en qué espacios había esperanzas, en donde no. En un momento en el que cada alegría y decepción tenía que ser distribuida con cuidado, Frida y los demás binomios fueron héroes.

Frida, eso sí, ha ayudado a localizar, a lo largo de sus 8 años de labor, 41 cuerpos. Para esas 41 familias en Ecuador, en Oaxaca, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, Frida es un cierre: les permitió despedirse, enterrar a alguien y aceptar y reconocer su pérdida.

Frida en el desfile del pasado 16 de septiembre
Frida en el desfile del pasado 16 de septiembre (Fotografía: Quién)

Los perros rescatistas tienen una carrera útil de no más de ocho años, le respondió José García Arellano, jefe veterinario de la Unidad Canina de la Marina a Milenio. Frida estaba a nada de retirarse, pero la emergencia, primero en Oaxaca y luego en la Ciudad de México, Morelos y Puebla, la llamó al frente. Aunque ya está trabajando “horas extras”, de acuerdo a García Arellano, sigue en buena forma y podría seguir ayudando en zonas de desastre.

El entrenamiento de los perritos rescatistas no es sencillo y no todos los perros pueden serlo: no sólo depende de su raza, también de su personalidad, su capacidad de atención y de su capacidad de socialización. Frida es un ícono, pero también un modelo para las siguientes generaciones de cachorros del Centro de Reproducción y Adiestramiento Canino.

Cuando miles de personas estábamos organizados, ayudando como podíamos y donde podíamos, las imágenes de Frida y los demás perros rescatistas no sólo eran esperanzadoras, sino una dosis necesaria y urgente de ternura y convicción: ahí estaban esos animales, “mejores amigos” nuestros, arriesgándose por gente que nunca conocieron, si ellos podían, nosotros también.

Frida es heroína, nada ni nadie se lo quitará ni nadie debería de dudarlo nunca, como héroes fueron también todos los que ayudaron.

Por: Redacción PA.