No conozco a Mary Patt, pero quiere hablar conmigo. Yo quiero saber si le tiene miedo al éxito. ¡Vamos a descubrirlo! Así comienza el hilo de Mauricio Jiménez Morales, quien en tiempo real tuiteó paso a paso cómo se agarró de bajada a un estafador de Facebook; sí, esos estafadores que te ofrecen ‘grandes negocios en Face’ o que quieren ‘hacerte una propuesta económica.

Por regla general, cuando uno recibe un mensaje de ese tipo, lo desecha de inmediato. Pero Jiménez encontró la manera de convertir una estafa en una épica llena de pasión e intriga monetaria. ¡Y todo sin moverse de su escritorio!

Primero ella se presentó como una banquera en apuros que necesitaba de un posible inversor y compañero en el extranjero para cobrar un dinero e ‘invertir en México’. Qué bondadosa.

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Pero Mary antes debía saber si Mauricio era confiable…

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Porque detrás de toda ciberestafa hay una posible tragedia:

 

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¿De verdad le está proponiendo tanto dinero por su linda cara?

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Por fortuna, Mauricio tampoco le tiene miedo al éxito:

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Pero antes de compartir tanta confianza y bonanza, Mary necesitaba saber si Mauricio era un hombre devoto. ¿Por qué no contestar con el credo?

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Pero claro, entre el dinero siempre se interpone un abogado…

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Y ya que está haciendo negocios con Mary, ¿por qué no proponerle un negocio también a ella?

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Pero en lo que se arman los negocios, ¿por qué no hablar de nuestros corazoncitos con una extraña que vive en Noruega?

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Y a la hora de pedir los datos, llegó la duda de si si el nombre de Jiménez Morales sería correcto. ¿Pero cómo dudar de alguien que se apellida Servidor y Amigo?

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Y es que los negocios de hoy en día ocurren por medio de Google:

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¡Cuánto dinero! Pero no hay de qué preocuparse, porque en Noruega y Sudáfrica son ‘derechos’.

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Pero, cómo no aprovechar semejante trato y confianza para que entre el amor a escena. ¿Una cita en Xochimilco? ¿Un paseíto por Coyo?

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Ya para cuando cambiaste el color del chat es que ya estás enamorado…

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Ya hasta se preguntan cómo amanecieron en lo que platican sobre el abogado. Amor a mil.

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Pero en medio del amorts siempre se interpone el maldito dinero. u_u

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Y qué más da el dinero si tu estafador ya hasta te manda fotos cachondas.

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Igual, Mauricio nunca pierde el piso aunque esté enamorado… pues ya ha leído de gente que estafa por Facebook.

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El problema es que llegó el momento de admitir que no tenía taaaaaanta lana para pagar al abogado… pero tenía Bitcoins. ¿Eso lo soluciona todo, no?

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Todo se vuelve tan complejo cuando interviene el amor y el dinero y abogados extranjeros.

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Pero si todo fracasa, siempre puedes quedarte con un bello recuerdo y unas lindas nudes.

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¿Qué habrá pasado en el corazón de nuestra estafadora noruega que al final se rindió? ¿Será que sí le tenía miedo al éxito? Ah, pobre Mauricio, lo quería estafar en sus Bitcoins y en su corazón.

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Esto, queridos lectores, fue parte del mejor hilo que hayamos visto en años. El saldo de esto es un manual entero para no caer en estafas de Face, un corazón roto y unos bitcoins intactos.