El #RussiaGate avanza luego que ex asesor de Trump reconociera mentir, ¿pero ya es como el Watergate?

Michael Flynn, ex asesor de seguridad del Presidente estadounidense Donald Trump, admitió que en diciembre del 2016 habló con el Embajador de Rusia, Sergey I. Kislyak. Esto significa que le mintió al FBI, pues anteriormente había negado tener contacto con los rusos. ¿Cómo afecta esto al Mandatario?

De esa manera, es el primer funcionario de alto rango de la Casa Blanca en hacer un trato de cooperación con los investigadores, dirigidos por Robert Mueller, de los nexos Trump-Rusia en las elecciones estadounidenses.

El New York Times informa que el diálogo que sostuvo con Kislyak fue parte de un esfuerzo de Trump por establecer una política de relaciones exteriores antes de asumir el cargo. Además, iba contra la política que el ex Presidente Barack Obama había hecho durante sus dos periodos administrativos.

Los documentos de la declaratoria no ligan directamente a Trump en el asunto, pero mencionan que un funcionario de alto rango del equipo de transición del ahora Presidente ordenó a Flynn entablar el diálogo. El medio señala que los abogados en el asunto creen que podría tratarse del yerno y asesor de Trump, Jared Kushner.

Las conversaciones entre Flynn y Kislyak fueron sobre las sanciones de Obama contra Rusia. Los documentos revelan que gente del equipo de Trump sabían sobre el diálogo, lo cual sería un revés contra lo que el Presidente dijo anteriormente sobre que él y su equipo desconocían las acciones del ex asesor.

Con este acontecimiento se abre la posibilidad de que la investigación –la cual Trump ha calificado como una cacería de brujas– despegue a niveles más escandalosos, como los que se vieron en otros casos, como “podría” ser el Watergate. Ahora, aunque hay similitudes en ambas situaciones, para que se trate de un caso así, de esa magnitud, las indagatorias tendrían que avanzar al punto en el cual se demuestre que se han realizado acciones monumentales para la obstrucción de justicia, señala el NYT en una columna publicada hace varios meses.

Hay que recordar que el juicio por Watergate comenzó el 8 de enero de 1973, medio año después de que ocurriera el incidente que originó todo: el arresto de cinco hombres que trataban de colocar artefactos de espionaje en el Comité Democrático Nacional.

Para junio del mismo año varios funcionarios ya habían renunciado o habían sido despedidos. También se había formado el equipo de investigación sobre el caso.

Fue el 20 de octubre de 1973 cuando la investigación se sale de control para Nixon, pues se le solicitan grabaciones de conversaciones que tuvo en su oficina con otros funcionarios sobre Watergate y él se negó a entregarlas. Tras meses de una batalla por conseguir las grabaciones, Nixon renuncia. Era el 8 de agosto de 1974.

Ahora, si bien hay similitudes, las investigaciones no llevan mucho tiempo y la confesión de Flynn podría ser sólo un paso hacia el largo proceso que es el impeachment de cualquier figura gubernamental, y más como la de un Presidente como Trump.