Mexicanos en el extranjero ya recibieron sus boletas, muestran por quién van a votar

Desde las elecciones de 2006, los mexicanos que viven en el extranjero pueden votar sin necesidad de regresar al país. Sin embargo, para lograrlo deben sortear un sinnúmero de obstáculos burocráticos. Aquellos compatriotas que hicieron los trámites de forma exitosa están empezando a compartir fotos de sus boletas.

Mexicanos en el extranjero ya recibieron sus boletas, muestran por quién van a votar

La participación de mexicanos en el extranjero sigue siendo reducida debido a lo engorroso del trámite. En 2012, por ejemplo, la participación de esos mexicanos fue de tan solo 0.3% por ciento. Este año, se espera que no supere el 1 por ciento.

De acuerdo con Sin Embargo, el PRI es el partido más castigado por los migrantes: en 2006 reunió apenas el 4% de los votos.

Este año electoral, el proceso para los mexicanos que votarán desde el extranjero no ha cambiado. Laura, una joven de 25 años que lleva siete viviendo en España, declaró que no podrá votar en estas elecciones: “Los trámites son extremadamente lentos” y, cuando se les informa de los trámites que tienen que llevar a cabo, “ya es demasiado tarde para iniciar todo el proceso”.

Para votar desde el extranjero, los mexicanos deben solicitar una cita a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el consulado más cercano. Después de tres a cinco semanas, la credencial de elector debe llegar a su domicilio.

El plazo para solicitarla concluyó el pasado 31 de marzo. Así que, si viven en el extranjero y no lo hicieron, lamentablemente no podrán votar.

Los votantes registrados reciben un Paquete Electoral Postal con boletas, información sobre los partidos contendientes y un sobre para enviarlas de vuelta a México. Para ser válido, debe llegar 24 horas antes de las votaciones.

Este año, el número de votantes desde el extranjero se duplicó respecto a 2012 con 181 mil 200. Esto representa un poco menos del 1% de mexicanos residentes en otros países. Laura menciona que los trámites engorrosos son una de las grandes causas de abstencionismo: “Al final es un esfuerzo que no vale la pena”, dice. (Vía: Sin Embargo)

Por: Redacción PA.