La verdadera historia del costal de Ricardo Anaya

En el segundo Debate Presidencial de este domingo, Ricardo Anaya mostró un costal de color blanco para apelar a las emociones de los espectadores cuando se hablaba de migrantes. Según él, perteneció a Ana Laura: una mujer deportada a la que le fue dado el costal para meter en él las pertenencias que le cupieran. No obstante, ella salió a desmentir el asunto.

Anaya relató que Ana Laura fue ‘recientemente deportada‘: “Acabo de estar en el albergue de Santa María la Ribera con Ana Laura, absolutamente destrozada. La deportaron recientemente, se quedaron allá sus dos hijos, uno de 14 y uno 16, está condenada 20 años a no poder regresar, no le permitieron ni siquiera hacer una llamada al consulado. Llegó aquí esposada de pies y manos y le dieron este costal para que metiera sus pertenencias“.

Ana Laura, en realidad, no fue deportada recientemente. Tampoco se reunió con el candidato en un albergue ni fue esposada de pies y manos.

En la Ciudad de México no existen albergues para personas deportadas. Aunque el lugar visitado por Anaya sí da hospedaje a personas desplazadas que no cuentan con otras redes de apoyo, se trata de un taller de serigrafía del colectivo Deportados Unidos en la Lucha. Ana Laura es una de sus fundadoras.

Aquí el video del día en que Anaya visitó el taller:

En el video, Ana Laura explica al candidato que su deportación ocurrió en septiembre de 2016. Aunque es cierto que no le permitieron hacer una sola llamada al consulado, no fue esposada de pies y manos como contó Anaya.

Además, la migrante explica que el costal es proporcionado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas a los deportados mexicanos para meter en él sus pertenencias, pero en ningún momento dice que haya sido de ella. (Vía: El Universal)

El trato denigrante que reciben las personas deportadas de Estados Unidos es una realidad. Sin embargo, la historia de Anaya evidencia dos cosas: que no puso atención a lo que le dijeron en el taller de Deportados Unidos en la Lucha o que sus ‘imprecisiones’ fueron utilizadas con el fin de dar más impacto a su historia. Y ambas son mala opción.

Por: Redacción PA.