Mientras Morena y PRI ya saben qué onda con CDMX, el PRD debe definirse

Las precampañas para el próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya arrancaron y cada uno de los aspirantes a la candidatura tendrá un presupuesto de 5.7 millones de pesos para ganar los votos de sus militantes, a menos que no tengan que convencer a nadie, hasta el final del periodo: 11 de febrero.

El PRI y Morena tienen a sus precandidatos únicos, pero el PRD todavía tendrá que pasar por el proceso para definir quién buscará el gobierno de la Ciudad de México.

Morena tiene a una de las figuras que mejor se coloca en el escenario: Claudia Sheinbaum. La ex delegada de Tlalpan –que pidió licencia para irse por la grande capitalina– tiene el mejor panorama en las próximas elecciones, según una encuesta de Reforma, la cual señala que el 32% de los entrevistados considera que la alianza Morena-PT-PES ganará en la capital. Otra encuesta de Consulta Mitofksy también le da una ventaja constante a la ex delegada en varios escenarios contra varios candidatos diferentes.

Aunque los números hablan bien para Sheinbaum, su precampaña ya vio las primeras tensiones –que acabaron en violencia– con sus rivales. Además, Tlalpan, cerró el 2017 con un aumento sustancial en secuestros.

El PRI es otro partido que también tiene a su precandidato único (es decir, que nadie más en el partido discutirá el registro). En diciembre, Mikel Arriola, ex titular del Instituto Mexicano del Seguro Social, se registró como el aspirante a la candidatura. Si no habías escuchado sobre él, recientemente El Universal apuntó que de las 69 recomendaciones que emitió la Comisión Nacional de Derechos Humanos en 2017, 17 fueron dirigidas al IMSS, siendo así el principal destinatario.

Arriola visitó Tepito el 26 de diciembre, y ahí, acompañado de Lourdes Ruiz, conocida como “La Reina del Albur”, ofreció mamelucos. El gesto le ganó que se lo alburearan en el Barrio Bravo.

La situación del PRD es diferente. El partido, que irá en alianza con el PAN contempla a tres figuras para lanzarse por el gobierno de la Ciudad de México.

Primero está Alejandra Barrales, dirigente del sol azteca y una defensora de la coalición con el PAN de Ricardo Anaya. La ex senadora ha visto tiempos agitados recientemente. El año pasado, se reveló que Barrales tenía un departamento en Miami, el cual generó polémica por su costo contra ingresos. Unos días después, Miguel Barbosa dejó su formación política y a él le siguieron nueve perredistas más para integrarse al Partido del Trabajo.

Para ganar puntos a favor, señala Expansión, Barrales ha acudido a su trayectoria –como dirigente del sindicato de sobrecargos– y críticas a Morena. Ha realizado actos de precampaña en demarcaciones capitalinas a cargo del partido de López Obrador e incluso pidió posada a lado del amigo de los palomazos de Anaya, el ex candidato del PRD al Estado de México Juan Zepeda.

Otro nombre en la lista del PRD es Salomón Chertorivski. Él fue secretario de Desarrollo Económico de la CDMX. El aspirante se ha reunido con sectores productivos y comerciales de la Ciudad de México, desde Milpa Alta hasta el corredor Roma-Condesa. Además, ya presentó un plan para la capital, el cual considera puntos como el suministro del agua, seguridad pública, movilidad, que vaya que la administración de Mancera se quedó corta en temas como esos.

Finalmente, quien está apuntadísimo para el gobierno capitalino por el PRD-PAN es el ex titular de Salud de la Ciudad, Armando Ahued, quien a su vez ha buscado puntos a su favor presumiendo que no está afiliado a ningún partido político.

Esta es nada más la primera fase. Sheinbaum y Arriola se quedarán a menos que violen las restricciones fijadas por el órgano electoral local. Habrá que ver quién de los del PAN-PRD se va para la contienda definitiva.

El Instituto Electoral de la Ciudad de México señala que no pueden realizar actos anticipados, incurrir en acciones de calumnia electoral o violencia política de género; tampoco pueden solicitar o recibir recursos de personas no autorizadas. Además tienen que fijarse en presentar sus informes cuando deban y no exceder el tope de gastos que establece la Ley. Si violan estas limitantes, los partidos políticos correspondientes no podrían postular a las figuras como sus candidatos. (Vía: Uno más uno)

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