El horrible trabajo de ser capacitador electoral del INE

Lo crean o no, la democracia mexicana tiene héroes anónimos cuyo trabajo rara vez es reconocido con justicia. Entre ellos están los capacitadores asistentes electorales, sí, los que se encargan de tocar a tu puerta para informarte que debes servir a la patria el día de elecciones desde la casilla.

Sin embargo, como lo cuenta el usuario de Reddit YoSoyINE, la labor del capacitador asistente electoral puede llenarse de martirios y muy pocas retribuciones. En una conversación que abrió en la célebre red social, este usuario contó los triste pormenores de su primer día de trabajo de cara a las elecciones del 1 de julio.

Se ven felices, pero sufren por dentro.

“Mi primer día como capacitador electoral del INE y ya odio mi trabajo“, así se titula la conversación donde confiesa que en la primera jornada buscando quien cuente votos en casilla, ya le aventaron agua y hasta le soltaron a los perros. Tal cual:

“El día de hoy, los capacitadores asistentes electorales (CAE) del INE iniciamos con las visitas a los ciudadanos insaculados para formar parte de las mesas directivas de casilla. La meta que nos propusimos (impusieron) fue clara: al menos 20 notificaciones efectivas por día (más revisitas). Yo sólo tuve 2.”

Vale la pena recordar que los funcionarios de casilla son insaculados (salidos de rifa, pues) de la Lista Nominal. Para estas elecciones, los seleccionados fueron extraídos de la letra F y nacidos en febrero. (Vía: Excélsior)

Ahora los capacitadores asistentes electorales se deben encargar de ir de puerta en puerta convenciendo a los ciudadanos de participar en las elecciones con funcionarios de casilla. Sin embargo, la realidad ofrece muchas más complicaciones de las que se podrían suponer:

Ser CAE significa ser un vendedor de puerta en puerta, y lo que se “vende” es democracia. Es más fácil vender enciclopedias que “vender” democracia. Es verdad, antes de ser CAE fui un buen vendedor de enciclopedias”, explicó YoSoyINE en Reddit. 

Porque en el papel, un CAE lidia con votantes, pero en la realidad debe lidiar con personas variopintas que pueden ser de todo menos amables o interesados en las elecciones.

“Llegas a la casa del ciudadano… tocas el timbre (si hay)… sale el ciudadano… te identificas como del INE… el ciudadano te cierra la puerta. Cuando sí tiene la amabilidad de atenderte vienen los pretextos: ‘Perdí mi credencial de elector’, ‘No tengo tiempo’, ‘Estaré ocupado el día de la elección’, etc.”

Y ni café les ofrecen. u_u

Y las penas siguen y siguen:

“Hubo una persona que habiéndome recibido, apenas se enteró del que iba la cosa, se acordó que en realidad era el hermano de quien yo buscaba, y su hermano, según me dijo, estaba de viaje. Hubo quien me mentó la madre, quien me aventó agua, quien soltó a los perros… en fin, un desastre.

De 20 notificaciones que tenía que entregar, en su primer día logró entregar dos. Y, encima, hasta le gritaba por su chaleco rosa.

¿Así aspiramos a tener una democracia digna? Lo menos que podemos hacer si un CAE toca a nuestra puerta es mostrar amabilidad.