Candidatos presidenciales debatirán en museo señalado por corrupción desde 2011

El Gran Museo del Mundo Maya, gran proyecto de la administración de la administración priísta de Ivonne Ortega, será el escenario del último debate presidencial. También es el epicentro de sospechas graves de corrupción que involucran a la exgobernadora y al empresario Carlos Hank Rohn.

El tercer y último debate será transmitido desde el gran ‘elefante blanco’ de la alguna vez suspirante presidencial, Ivonne Ortega, el Gran Museo del Mundo Maya (GMMM). Un enorme y lujosísimo museo más pensado para ‘atraer el turismo’ que como un foro cultural que abrace y acepte a las múltiples expresiones artísticas y culturales de Yucatán.

De acuerdo al diario Reforma, este museo le generó una grave deuda al estado yucatec0: de acuerdo a la primera estimación, el GMMM iba a costar 143 millones de pesos, sin embargo costó 770 millones, casi el doble para una obra que fue terminada a marchas forzadas para que Ortega pudiera inaugurarla antes de que terminara su gestión en septiembre del 2012.

Toda la información del presupuesto, los contratos y el papeleo que involucra al GMMM fue reservada por dos años a pesar de las constantes sospechas de corrupción, desvío de fondos y sobreprecios en su construcción. Lo único que aceptó el gobierno de Ortega es que la obra terminó saliendo en 770 mdp.

El GMMM es administrado por una empresa privada y el gobierno yucateco es quien provee el presupuesto para su funcionamiento. Fue el primer museo en México que se pensó bajo este sistema de “Proyecto de Prestación de Servicios”. Se le presentó como un ‘foco de turismo’, sin embargo apenas deja ‘tablas’ al gobierno.

El contrato con la empresa ganadora de la licitación del GMMM, “Promotora Cultural Yaxché” de Carlos Hank Rohn (ajá, el nieto del miembro del ‘Grupo Atlacomulco’), obliga al gobierno yucateco a dar 221 millones de pesos al año por los costos de operación del museo, esto es poco menos de 500 mil pesos al mes, lo mismo que gana el museo en ese periodo de tiempo.

La primera exhibición, esa que inauguró la suspirante presidencial del PRI, tuvo que llenarse con piezas que se ‘tomaron prestadas’ de otros museos meridanos, como el Museo Palacio Cantón, administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En muchas cosas (no las mejores), el GMMM recuerda a la Biblioteca José Vasconcelos, el elefante blanco del foxismo que se estrenó antes de estar terminada, con anaqueles vacíos, baños disfuncionales, goteras y sin suficiente personal. Afortunadamente, con el paso de los años (y más atención presupuestal), hoy, la Vasconcelos es un faro cultural en la Ciudad de México.

Al menos, el GMMM ya ganó premios internacionales y se va a ver bien chulo cuando nadie le haga caso por poner atención a los ataques, perdón: propuestas, que veremos en el tercer debate presidencial.

Con información de Reforma

Por: Redacción PA.