La pelea para decidir quién será el designado como candidato al gobierno de Chiapas se ha desatado entre Eduardo Ramírez y Roberto Albores, quienes de manera insospechada organizaron manifestaciones, uno en contra del otro. Aunque pareciera que tanto apoyo es extraño… en realidad sí lo es, pues las dos concentraciones civiles estaban plagadas de acarreados. (Vía: Noticieros Televisa)
Los dos aspirantes a candidatos chiapanecos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en coalición con el PRI, han denunciado amenazas de las que han sido víctimas, por supuesto cada uno acusa el otro. Sin embargo, el punto cumbre de este pleitazo fueron las dos marchas en las que, curiosamente, nadie sabía a quién iban apoyando.
El noticiario En Punto de Denise Maerker entrevistó a varios de los asistentes a concentración y ahí, a pesar de que llevaban propaganda de ambos candidatos, no muchos sabían a qué iban. Lo que se denunció, al mismo tiempo que gritaban y coreaban a ambos, fue que de no presentarse, perderían los apoyos gubernamentales de los que son beneficiarios, como el programa Prospera.
Algunos sólo sabían quién los había llevado hasta allá, pero no tenían idea alguna para qué estaban en ese sitio. Esta práctica, no es necesario ignorarlo, es hecha por todo partido habido y por haber en este sistema de partidos. Las dádivas (que no son sólamente un frutsi y una torta) son una búsqueda incesante de muchas personas para conservar u obtener algo, nada en específico, solo algo.
Las campañas electorales son ese momento en el que miles de comunidades se vuelcan hacia alguien que no conocen ni les interesa conocer para conservar algunos beneficios, sean muebles, aparatos, comida, ropa y todo aquello que funciona como propaganda y moneda de cambio por el voto. Así mismo, vota por cualquier candidato, no es relevante para ellos que acuden.
En otro casos, el problema es más grave, pues se les condiciona la aplicación de programas públicos a cambio de su asistencia, para engrosas eventos que en la mayoría de los casos no llenarían ni un auditorio escolar. A los asistentes, tanto de Albores como Ramírez, en el estadio Víctor Manuel Reina se les extorsionó (sí, eso es una extorción) para que fueran a cambio de no ser dados de baja en Prospera, un programa de “inclusión social” que da apoyos monetarios a las comunidades que, estadísticamente, están en condición de pobreza.
Tampoco debemos olvidar que esto no es una condición de ‘fraude’ electoral. Hacer cambio de una intención de voto por algún producto, servicio o beneficio, es tal cual intercambio. Para el INE, esto no representa un delito electoral y es un vacío legal en el que entran los ‘mapaches’ electorales, que dedican su tiempo a cambiar el voto de la gente por una suma de dinero.
https://www.youtube.com/watch?v=0Km_1O3r1AU
Sin embargo, es necesario resaltar que la gente que se presta a estas prácticas, no necesariamente se está vendiendo por un lunch, ni mucho menos por un día de caminar bajo el sol a cambio de una promesa. Acuden porque existe una necesidad, de obtener algo a cambio de la sencillez que significa dar su apoyo o voto a alguien más.
