Cambridge Analytica trabajó con el PRI; ¿podrían influir en nuestras elecciones?

En los últimos años tu perfil de Facebook se ha convertido no sólo en un importante botín para la mercadotecnia; tus redes sociales también son la clave para que los políticos ganen elecciones. Eso lo demostró la compañía Cambridge Analytica, quien usó datos de usuarios para manipular elecciones, ahora es acusada de haber trabajado con el PRI.

En Facebook no sólo compartes fotos y memes; también depositas tus gustos musicales, tus lecturas, tu entorno social; incluso hay quien llena los apartados de religión y política. Esta información, útil para las empresas de marketing que usan tu perfil para ofertar te justo aquello que deseas, también puede ser usada por políticos que te dirán justo aquello que deseas oír.

Manipular tu consumo es una cosa; en cambio, manipular a un electorado con esta información puede ser un enorme agravio para una democracia en vías de consolidarse.

Cambridge Analytica ahora está en el ojo del huracán, tras revelarse que su “ordeña” de millones de perfiles de Facebook fue crucial para que Donald Trump ganara las elecciones. Tú das de alta una aplicación y esta, sin decírtelo explícitamente, usa tus datos para que una empresa desarrolle la campaña política con la cual tú sentirás simpatía.

Y decimos “sentir” porque no hay un discurso de cómo gobernar; ellos desarrollan productos para hacerte “sentir” (que no pensar) de una forma específica hacia cierto candidato.

Ahora, según reveló Channel 4, se descubrieron los presuntos nexos de Cambridge Analytica con el PAN calderonista y con el PRI. La gran duda es en qué clase de proyectos trabajaron juntos exactamente, aunque se presume que sus colaboraciones se usaron para estrategias elecotorales estatales.

Primero en una serie de vídeos Channel 4 reveló cómo gente de esta empresa admitía trabajar en México. Para entonces ya se había dejado ver su jefa de operaciones, Arielle Karro, con el calderonista Ernesto Cordero, actual Presidente de la Mesa Directiva del Senado.

Ernesto Cordero a lado de Karro

Cuando Cambridge Analytica abrió sus oficinas en México, Karro fue la encargada de reclutar a científicos de datos mexicanos. (Vía: Buzzfeed News)

En el mismo edificio donde se encontraban las oficinas de Cambridge, se encontraban las de una empresa dedicada a dar internet “gratis” en zonas pobres del país. (Vía: El Financiero)

Por supuesto, estaba lejos de ser “gratis”: estas aplicaciones, como Pig.gi, ofrecían internet “gratis” a cambio de resolver cuestionarios. Así como los adultos blancos descontentos fueron clave para Trump, estas elecciones estarán con quien convenza a aquellos a los que la política les ha fallado: los jóvenes pobres de México. (Vía: Huffington Post)

Si conoces lo que ellos piensan, puedes manipularlos para que voten por quien prefieras. Los jóvenes pobres, aquellos a los que los políticos han dejado fuera, pueden ser usados para conveniencia electoral.

Channel 4 asegura que el PRI trabajó con Cambridge Analytica, al menos, hasta enero del 2018. Los datos ordeñados por esta empresa bien pudieron ser utilizados para beneficio de este partido de cara a las elecciones del 2018. En un caso semejante, Colombia, Pig.gi ya fue prohibida por el gobierno, por su posible conexión con la ordeña de datos.

Según gente que conoce el actuar de Cambridge Analytica, tantos internos de la empresa como foráneos, estos datos se utilizan para desarrollar estrategias electorales que pueden incluir notas falsas, influenciadores, bots y discursos a la medida.

No se debe confundir el monitoreo político con la manipulación. En la primera estrategia se busca el deseo genuino de un electorado; en la segunda de le manipula meramente. Para colmo, estas estrategias donde se desarrolla un discurso por cada comunidad de votantes, pueden anular la discusión, el análisis, el debate, los acuerdos entre contrarios; es decir, los auténticos pilares de una democracia saludable.

Las prácticas de Cambridge Analytica acaso no destruyan la democracia, pero si la colocan en el riesgo de convertirla en un masaje multimedia donde a cada quien se le dice lo que quiere oír pero solo sucede lo que desee el mejor postor, no el más apto para gobernar.