El Bronco en Tercer Grado: falsedades, ataques a quienes lo cuestionan y manos mochadas

Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, estuvo ayer en Tercer Grado, fue el último candidato (de los 4 que ya quedan) y su participación fue, al mismo tiempo, divertida y aterradora por la facilidad con la que “El Bronco” inventa datos, justifica sus mentiras y ataca a los comunicadores que lo cuestionan.

La candidatura de Rodríguez Calderón no ha dejado de ser un chiste: desde que fue impuesto por decisión de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) hasta su actuación en el primer debate presidencial y su necedad con que hay que ‘mochar las manos’ a los delincuentes.

Su aparición en Tercer Grado, poco anunciada y menos esperada luego del bombazo de la noche del martes con la renuncia de Margarita Zavala a su candidatura, sólo vino a recordarnos algo: para Bronco todo mundo está mal… a menos que lo apoyen y siempre tiene una excusa perfecta… a menos que no le convenga.

Cuando Meade y Anaya estuvieron en Tercer Grado todos nos dimos cuenta de que lo que importaba no era tanto presentar sus programas de nación o defenderse de las acusaciones que en medios y entre campañase les han hecho, sino señalar y atacar a López Obrador. Con el Bronco, más bien, la cosa fue atacar a los periodistas que, sentados en esa mesa, le hacían preguntas claras sobre su actuar en el gobierno de Nuevo León y la imposibilidad de sus ‘propuestas’.

Bronco, como buen machote, señalaba, ataca y ofendía para, luego luego, decir que no había hecho nada de eso y que estaban llevando un debate tranquilo: lo hizo con Joaquín López Dóriga, con René Delgado y Denise Maerker.

Poco importan los ‘datos’ que dijo, pues no hubo ni propuestas ni planteamientos de políticas públicas. Lo más memorable de esta edición de Tercer Grado fue que la mesa completa se dedicada por más de 20 minutos a hablar de la legalidad o viabilidad de cortar manos y reimponer la condena de muerte, todas medidas que, en el contexto mexicano no sólo son imprácticas, sino peligrosas.

Algo nos queda claro después de ver a Rodríguez Calderón en este programa: no importa quién sea, lo que de verdad le enoja al “Bronco” es ser cuestionado.

Finalmente, ver al ‘Bronco’ en Tercer Grado es como cuando ves a alguien caerse del otro lado del Periférico: es chistoso, te ríes, te preocupes por si está bien pero te das cuenta que es el idiota que no deja de bullearte en la oficina.