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El Veracruz que dejó Javier Duarte

Javier Duarte se va "por decisión personal" y deja Veracruz con una deuda millonaria, con índices desorbitados de inseguridad y una sensación de impunidad que da pocas respuestas a la ciudadanía.

Ayer por la mañana, el priísta Javier Duarte anunció públicamente que tomará una licencia de su cargo como gobernador de Veracruz, con la finalidad de enfrentar las denuncias e investigaciones en su contra por enriquecimiento ilícito e incumplimiento del deber legal (como aquí te contamos). Duarte suma hasta hoy 52 denuncias penales presentadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El ex gobernador avisó al Congreso veracruzano de su petición para abandonar la gobernatura a tan sólo 48 días de concluirla. Esta decisión, que Duarte defiende como personal y como un acto para encarar las acusaciones en su contra, ha desatado indignación entre la ciudadanía, pues su gobierno ha sido uno de los más sanguinarios y corruptos que ha tenido que soportar el pueblo jarocho.

Acusaciones por robo, extorsión y desvío de recursos, y un clima de violencia alarmante, se han acumulado para que en el Veracruz de hoy lo único que sea posible respirar sea impunidad.

Hoy, en reemplazo de Duarte, ha sido designado gobernador interino Flavino Ríos, quien era el anterior secretario de Gobierno. Esta decisión fue criticada porque Ríos es un miembro cercano, algunos han dicho “la mano derecha”, del priísta y no marca ni un cambio tangible ni una medida adecuada para el rescate del que está urgida la entidad.

¿Cómo deja Javier Duarte a Veracruz?

Con una deuda pública oficial de 45 mil millones de pesos, aunque se calcula que en realidad son 100 mil mdp, Veracruz es el tercer estado más endeudado de la República, (Vía La Jornada).

A esto se le añade las investigación de la Auditoría Superior, que hizo una revisión de las cuentas públicas del estado de 2011 a 2014. En las que, de los 35 mil millones de pesos de los que deberían rendirse cuentas, quedan 18 mil 232 millones por aclarar.

Otro aspecto que ha dejado un vacío en el estómago de los mexicanos es el de la inseguridad: Según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública durante la administración de Javier Duarte se han registrado los niveles más altos de violencia.

En agosto de este año Veracruz fue estadísticamente la entidad más violenta del país con 296 homicidios en tan sólo un mes, 600 asesinatos en lo que va del año. Es imposible olvidar la respuesta del ex gobernador al ser cuestionado sobre la inseguridad:

“Antes se hablaba de balaceras y asesinatos, de participación de la delincuencia organizada, y hoy hablamos de robos a negocios, de que se robaron un Frutsi y dos Pingüinos en el Oxxo”, (Vía Proceso)

Es el segundo lugar de la República con más personas desaparecidas; el Programa de Difusión de Personas Desaparecidas de la Procuraduría General de la República (PGR), tiene 158 registros de personas desaparecidas en Veracruz. Cifra que contrasta contra los 5 mil 72 expedientes de personas extraviadas registradas en la Fiscalía General del Estado, (Vía Milenio).

El estado más peligroso para ejercer el periodismo también es Veracruz, la organización Artículo 19 ha documentado 17 asesinatos de periodistas y tres desapariciones durante el sexenio de Duarte (Vía Artículo 19).

¿Qué sigue?

Como sabemos, el panista Miguel Ángel Yunes será el sucesor de Duarte en la gobernatura. Éste, opositor declarado de las políticas de su antecesor, lo ha denunciado en varias ocasiones y hoy reiteró ante los medios de comunicación que tiene información suficiente para “cimbrar a México” concerniente a los actos de corrupción cometidos por Javier Duarte.

Eso sí, el gobernador electo afirmó que dará a conocer esta información una vez que asuma el cargo el 1 de diciembre:

“Javier Duarte se va con las bolsas llenas y deja un Veracruz incendiando, le vaciaré las bolsas para devolver a los veracruzanos lo robado, y apagaré el incendio para recuperar la paz y la tranquilidad”, (Vía Aristegui Noticias).

Sin duda Veracruz se enfrentará a una transición accidentada. Queda ver si el gobernador electo será capaz de restituir la funcionalidad de las instituciones, limpiar la imagen de corrupción predominante en la opinión pública y si impartirá la justicia de manera efectiva. Resta también ver que Duarte rinda cuentas y que responda ante la justicia, de nada habrá servido su destitución, ni el distanciamiento que marcó el PRI hacia él, si reina la impunidad. Ya lo ha dicho el analista político Sergio Aguayo, para las medidas tomadas hasta hoy  “es muy poco y muy tarde”.