‘Daño peor que Tajamar’: ambientalistas protestan hotel de lujo en Punta Nizuc

Entre los kilómetros 23 y 24 de la zona hotelera de Cancún, un predio de 45 hectáreas se ha convertido en una lucha constante entre los desarrolladores inmobiliarios y activistas ambientales: para construir un hotel de lujo, se está destruyendo un ecosistema amenazado.

Punta Nizuc está en un extremo de la zona turística de Cancún, es famosa por sus lagunas y los manglares que, hasta hace un par de años, habían permanecido intactos. Desde 2014, la empresa Riusa II presentó un proyecto para la construcción de un hotel de lujo. Aunque se inició su construcción, un juez nulificó la licencia, por lo que hasta hace un par de semanas, se había frenado.

Para los activistas ambientales reunidos en diversas organizaciones locales e internacionales, el impacto ambiental que traería la construcción del Hotel Riviera Cancún será mucho mayor que los estudios que presentó la constructora a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). (Vía: Sin Embargo)

Los expertos que trabajan con la desarrolladora indican que sus estudios no mienten y que tendrán cuidado con las observaciones de la Semarnat e, incluso, superarán en un 80% los números que ésta les pidió referentes al rescate de especies vegetales protegidas. (Vía: Excélsior)

Sin embargo, dicen los activistas que el impacto de otros desarrollos para el hotel parecen haber pasado desapercibidos por la secretaría dirigida por el priísta Rafael Pacchiano Alamán, como la planta desalinizadora que proveerá de agua al complejo. Esta verterá altas cantidades de sal en la laguna de Punta Nizuc, lo que afectaría a las decenas de especies vegetales y animales que ahí viven. (Vía: Quintana Roo Hoy)

Los permisos de construcción en la zona fueron aprobados en 2014, cuando se sospechaba fuertemente de los “negocios” que el gobernador Roberto Borge mantenía con la especulación de terrenos y el otorgamiento de licencias. (Vía: Sin Embargo)

Los manglares, denuncian los ambientalistas, ya están siendo talados y rellenados con arena, a pesar de que hay leyes federales que lo prohíben y a pesar de que la anulación de la licencia sigue vigente.