PRI sigue jugándole al oportunista: arman show contra PAN, PRD y Morena en San Lázaro

ACTUALIZACIÓN 4 de octubre:

Cuando el PRI se sube a un tren, de verdad parece que poco lo importa que se descarrile. Ahora, después de que han sido muchas las voces las que han advertido sobre los puntos en contra de que los partidos “entreguen” su presupuesto restante del 2017 para los damnificados de los sismos de septiembre.

Aún así, armaron un show en San Lázaro.

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En un acto que se parece mucho a esos que el presidente nacional del PRI critica por “mediáticos” y “populistas”, los diputados de Revolucionario Institucional levantaron pancartas y letreros en los que se burlaban de los presidentes nacionales del PRD, PAN y Morena.

La mesa Directiva, en manos de otro priísta, Jorge Carlos Ramírez Marín, no pudo contener ni frenar las protestas ni del PRI ni de los diputados de Morena, así que se declaró un receso en la sesión.

Nadie olvida que estamos en pleno periodo electoral, que estamos a nada de empezar, ahora sí, las campañas presidenciales y de que cada show, cada escándalo será utilizado por uno u otro partido. Incluso la tragedia.

¿No que el PRI era el eterno defensor de la democracia frente al populismo?

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La actitud de todas las fuerzas políticas del país ante la tragedia de los sismos del mes de septiembre ha demostrado una mezquindad y un oportunismo político verdaderamente vergonzoso. Las respuestas que han dado ante los reclamos de la sociedad respecto a los cuantiosos recursos que reciben año con año, no han sido más que demagogia pura, unos, como Morena, con su dichoso fideicomiso administrado por ciudadanos notables, que no son otra cosa que simpatizantes y militantes recalcitrantes de su partido y otros, como el PRI y el Frente Ciudadano del PAN, PRD y MC quienes proponen una reforma para cambiar completamente el financiamiento de los partidos y entregar recursos que se canalicen a la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo.

Sin embargo, más allá de la una puja para ver quién es el alma más caritativa, lo que preocupa es la falta de claridad de los partidos y los legisladores, respecto a lo que proponen. En primer lugar, los recursos no son propiedad de los partidos, sino dinero público, de tal forma que si se renuncia a dichas prerrogativas, estas tienen que ser devueltas al INE, quien después las canalizaría a la SHCP.

En segundo lugar, el dinero de las campañas, del cual se ha prometido hasta el 100% para apoyar a los damnificados no existe y los partidos no disponen de él, ya que será entregado hasta marzo del año que entra, cuando inician formalmente las campañas, lo cual es un poco tarde si tomamos en cuenta la emergencia. Finalmente los partidos no han ni siquiera mencionado el tema de los recursos con los que cuentan actualmente que son los que se les entregaron para gasto corriente, de tal forma, que demagógicamente  han estado prometiendo recursos que no tienen y no los que de hecho disponen.

Pero no solo son demagógicos los fideicomisos y los porcentajes de recursos con lo que no se dispone, sino también la reforma política y electoral, al vapor, como la que propone el PRI desde su dirigencia y su grupo parlamentario en la Cámara de Diputados y de Senadores, la cual plantea cambiar la reglamentación vigente para eliminar tanto a los legisladores de representación proporcional, también conocidos como plurinominales, como el financiamiento con dinero público a los partidos políticos, todo para ayudar a los damnificados por los sismos del 7 y el 19 de septiembre.

Esta propuesta fue presentada por el presidente del partido, Enrique Ochoa, en conjunto con los coordinadores del grupo parlamentario del tricolor en la Cámara de Diputados y de Senadores, César Camacho y Emilio Gamboa respectivamente. El presidente del PRI señaló que con esa reforma, el gobierno se ahorrará alrededor de 20 mil millones de pesos de financiamiento a los partidos y 11 mil 600 millones de pesos en el costo de los legisladores plurinominales.

Sin embargo, esa reforma aplicaría para el periodo posterior al de los comicios del año entrante, por tanto, ni los recursos del financiamiento de los partidos, ni el de las campañas, ni el de los plurinominales podrá ser entregado en su totalidad, así que, en teoría, ese ahorro lo veríamos materializado hasta el paquete de ingresos y egresos  de 2019. En ese sentido, dicha reforma no resuelve el problema inmediato aunque quieran presentar lo contrario.

Además, la reforma que propone el PRI podría tener consecuencias no deseadas importantes: en primer lugar, si se eliminan los legisladores plurinominales se rompería con los esquemas de mayoría relativa en el congreso y volveríamos a las mayorías absolutas, es decir, se rompería el equilibrio del sistema político. Para darnos una idea, si esta propuesta se implementara el día de hoy, el PRI tendría una mayoría de más del 50% en ambas cámaras, algo parecido a lo que sucedía en la época del priismo hegemónico.

En segundo lugar, la eliminación del financiamiento público parecería de primera mano una propuesta interesante, no obstante, tiene riesgos si la contextualizamos a nuestro país, sobre todo por el tema de la corrupción y el crimen organizado. Siendo realistas, esto traería más problemas de los que resolvería, ya que tomando en cuenta lo endeble de nuestro sistema anticorrupción tendríamos más casos como el de Grupo Higa o, peor aún de financiamiento con recursos provenientes del crimen organizado.

Si bien el dinero destinado a los partidos es excesivo, no hay que caer en soluciones que traigan daños colaterales importantes, sin duda es un tema a tratar, este debe ser discutido más allá de la trágica coyuntura y del oportunismo político-electoral. (Vía: El Financiero)