¿Qué es el ‘revenge porn’ y por qué buscan tipificarlo como delito en la CDMX?

No hay lugar seguro si se es mujer ni la calle, ni la escuela, ni el trabajo, ni el hogar y tampoco es seguro el internet. El revenge porn es un tipo de violencia por internet que consiste en que exparejas o novios hacen públicas sin consenso las imágenes con contenido sexual explícito para chantajear, vulnerar la intimidad y acosar a mujeres con quienes sostuvieron una relación afectiva.

El daño psicológico es brutal, las imágenes o videos circulan rápidamente por sitios de internet y la víctima recibe más acoso, es discriminada y señalada en los espacios públicos a los que pertenece, incluso puede perder el empleo o en el caso de mujeres jóvenes son obligadas a dejar sus estudios.

Cyber Civil Rights, agrega que el revenge porn además de ser un práctica para violentar, manipular y humillar principalmente a mujeres, es una practica no consensuada para distribuir imágenes sexuales explícitas. (Vía: Cyber Civil Rights)

En México, la Comisión de Administración y Procuración de Justicia de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, evaluará tipificar el delito de revenge porn o porno venganza. 

En la propuesta de la diputada local Abril Trujillo Vázquez, se prevé agregar un artículo 188 bis al Código Penal de la Ciudad de México en el que se sancione de tres a cinco años de presión, además de una multa ente los 75 mil pesos y 200 mil pesos a quienes cometan este delito. (Vía: El Universal)

Esta iniciativa en nuestro país no es nueva, en Jalisco, el congreso del estado aprobó hace unas semanas, sancionar, perseguir y castigar la pornovenganza y otras conductas relacionadas a este acto violento.

Además de la iniciativa en la Ciudad de México, los senadores  de la república presentamos una iniciativa de reforma al Código Penal Federal para castigar el revenge porn.

Si bien existe una reforma en el artículo 211 en el código penal federal con el que se definieron crímenes informáticos que involucran publicaciones en prejuicio de otros, falta una tipificación con perspectiva de género que muestre que las mujeres son las más afectadas por esta práctica.