¿Por qué no han bajado los precios de los energéticos en México?

No cabe duda que el gobierno incurrió en un acto de completa demagogia cuando aseguró que la reforma energética traería consigo una disminución de los precios de productos como la gasolina, el gas o la electricidad. Era evidente la liberalización del mercado energético rompería con la distorsión producida por los subsidios gubernamentales, por tanto, tendríamos un ajuste en los precios de esos bienes y servicios en términos de su valor real en el mercado.

“No, no van a bajar los precios de la gasolina”.

Las consecuencias económicas de romper esa burbuja que mantuvo los precios de los energéticos por debajo de su valor real en el mercado no solo se vieron reflejadas en los incrementos en los precios de los combustibles, sino también en la inflación, la cual llegó al doble del rango establecido por el Banco de México que es de +/-1 sobre el 3%.

Esto quiere decir que la liberalización trajo consigo aumentos generalizados en los bienes y servicios, esto por una sencilla razón: las cadenas de producción en todos los sectores de la economía, directa o indirectamente, hacen uso de algún energético, por tanto, una variación en sus precios implican que los costos de producción, distribución y venta se incrementen.

“El subsidio a la gasolina era beneficioso principalmente para las clases medias que sí pueden costear uno o varios automóviles”.

Tomando en cuenta todo esto podemos decir entonces que: no, no van a bajar los precios de los energéticos a los niveles que teníamos en años pasados, lo que sucederá es que fluctuarán hacia arriba o hacia abajo en el rango que tenemos hoy en día. Respecto a la inflación, el banco central estima que a principios del año próximo regresaremos al margen de un punto arriba o abajo sobre el 3%, debido a que el efecto inflacionario fue consecuencia del movimiento abrupto en los precios de los energéticos, los cuales no se repetirán.

Esto se ve reflejado en el movimiento de la inflación, la cual llegó a su tope en agosto con 6.6% y ha ido decreciendo hasta el 5.8% de la primera quincena de octubre. (Vía: Banxico)

Hay que aclarar que los precios de los energéticos hasta el día de hoy en México no solo se establecen por los índices internacionales que hasta ahora se toman como referencia por la Comisión Reguladora de Energía, sino también por las cargas fiscales que tienen esos productos, específicamente el Impuesto Especial para Productos y Servicios (IEPS), el cual está tasado de manera diferenciada dependiendo del producto.

Solo del impuesto al carbono, que es el que se paga en productos como las gasolinas, se recaudó en el primer semestre de este año,  7 mil 871 millones de pesos, que representa el 3.5% del total del IEPS, el cual ascendió a un monto de más de 222 mil millones de pesos en ese mismo periodo de tiempo. (Vía: El Economista)

“El gobierno mintió en el hecho de asegurar que los precios de los combustibles iban a disminuir con la liberalización”.

En el caso de las gasolinas y el gas, los precios variarán un poco más con la liberalización, ya que ahora será el mercado el que fije los precios, sin embargo, el impuesto a estos productos seguirá operando, así que el rango de variabilidad será menor. En ese sentido, para entender como se construye el precio de los combustibles hay que tomar en cuenta distintas variables: 1) los precios internaciones del petróleo y la gasolina, que en nuestro caso es el índice de Texas; 2) la variación según la región en términos de la cercanía o lejanía a los centros de producción o distribución y, 3) la tasa del IEPS la cual se ajusta a un porcentaje del precio al consumidor, esto quiere decir que si baja el precio baja el impuesto.

Por otra parte, los precios de la energía eléctrica dependen directamente del comportamiento de los precios de los combustibles, ya que recordemos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) toma en cuenta los precios de los energéticos utilizados para producir electricidad para establecer las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad. (Vía: El Economista)

“Vale más exigir que mejore el transporte público y asumir el costo de usar automóvil a exigir un descenso imposible de precios”.

El gobierno mintió en el hecho de asegurar que los precios de los combustibles iban a disminuir con la liberalización, sin embargo, esto no quiere decir que la decisión tomada haya sido incorrecta económicamente hablando, ya que: 1) se rompió con la distorsión ocasionada por los subsidios; 2) el impuesto al carbono es pagado completamente por los consumidores y no subvencionado con dinero público; 3) se mejoran las finanzas públicas al retirar el subsidio a los precios de las gasolinas y, 4) los consumidores asumen los costos de utilizar en exceso su automóvil.

No tiene mucho sentido exigir que bajen los precios, más bien habría que insistir en temas como: el mejoramiento del transporte público, el impulso de proyectos públicos y privados para mejorar la  infraestructura en la producción, transporte y almacenamiento de combustibles y por supuesto, en la transparencia en uso de recursos recaudados vía fiscal.