Como todos sabemos, el desempeño del peso en los mercados cambiarios el segundo semestre del año pasado y los dos primeros meses de este año fue bastante desfavorable. El primer golpe al peso vino durante la campaña presidencial de Estados Unidos, específicamente por las amenazas del entonces candidato republicano Donald Trump contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en ese contexto, asociado solo a la posibilidad de una victoria de Trump, el peso se depreció hasta llegar al margen de entre los 20 y 21 pesos por dólar, de hecho, la depreciación fue relativamente fuerte en relación al riesgo, ya que en ese tiempo una victoria de los republicanos aunque latente era vista como algo poco probable.
El golpe que mandó a la lona a nuestra divisa fue la sorpresiva victoria de Trump, ahí las posibilidades de que se derogara en TLCAN aumentaron a algo casi inminente, por lo que los mercados reaccionaron negativamente y nuestra divisa se depreció aún más llegando hasta casi los 24 pesos por dólar. Para muchos observadores, este entorno no iba a cambiar, así que pronosticaban que el peso oscilaría en un margen de entre 22 y 25 pesos; sin embargo conforme el gobierno de Trump fue avanzando el riesgo fue disminuyendo, tanto por los contrapesos institucionales en el sentido de que los equilibrios de poder que han operado e impedido que Trump implemente su programa a rajatabla, como también por el hecho de que el equipo de Trump moderó su discurso respecto al Tratado de Libre Comercio y más bien solicitaron una renegociación.
De tal manera, podemos decir que Trump fue el principal factor para que el peso se volviera la moneda más depreciada del mundo, la razón es muy simple, la derogación del TLCAN hubiera tenido un fuerte impacto no solo para la economía de Norteamérica, sino también para la economía global, ya que la eliminación del tratado hubiera dificultado los flujos de inversión y capital, así como el acceso al mercado más grande del mundo que es el de Estados Unidos. México en este escenario se hubiera vuelto menos atractivo como destino de inversión, de hecho esa simple posibilidad, ese riesgo, fue lo que produjo que la moneda mexicana perdiera su atractivo en los mercados.
No obstante, esas predicciones se han ido diluyendo en los últimos dos meses, por lo que nuestra divisa ahora experimenta el efecto contrario al de hace unos meses, pasando de ser la divisa más depreciada del mundo a ser la que más ha ganado valor frente al dólar, este fenómeno se debe por una parte a que Trump no ha podido implementar su programa de gobierno, además de que su gobierno optó por abrir una negociación trilateral del TLCAN. Por otra parte esas ganancias son resultado de las acciones en política monetaria por parte del banco central, las cuales han resultado correctas.
Dichas acciones han seguido tres líneas; en primer lugar el mantenimiento del margen de distancia de 550 a 575 puntos en la tasa de interés referencial entre el Banco de México y la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos, recordemos que la tendencia alcista de las tasas busca encarecer el dinero disminuyendo su flujo y fomentando el ahorro. En segundo lugar, la venta de alrededor de mil millones de dólares en los mercados internacionales con el fin de aumentar la oferta de dólares y así disminuir su valor en el mercado de divisas; por último y creo que es la medida más exitosa tiene que ver con las coberturas cambiarias, en donde el banco central firma contratos con instituciones financieras para fijar la compra de divisas a un precio fijo en el tipo de cambio en un lapso de no más de un año, ahí las fluctuaciones no son relevantes por ese lapso de tiempo, al finalizar el contrato cualquiera de las dos partes paga la diferencia en moneda nacional respecto al tipo de cambio del día.
Este conjunto de eventos y de medidas en política monetaria han fortalecido al peso en las últimas semanas, de hecho se ha recuperado en lo que va del año un 13.5%, eso quiere decir que pasamos de un dólar de 20 pesos o más a un dólar que oscila entre los 17.50 y los 18.50 pesos por dólar. De hecho en solo unos meses el peso recuperó el valor que tenía por ahí de mayo de 2016 y según analistas, es muy probable que el peso tenga una tendencia alcista en lo que resta del año, sobre todo a raíz de mejores pronósticos de crecimiento, la estabilización de la burbuja de inflación y sobre todo porque un dólar bajo mejora la percepción de los consumidores y los inversionistas mexicanos (es un tema emocional más que propiamente racional-instrumental ya que en realidad no hay consecuencias muy graves por tener un dólar alto). (Vía: El Financiero)
En ese sentido ¿a qué contingencias se enfrenta ahora nuestra divisa? Aunque seguirán influyendo eventos de la economía global y sobre todo de lo que pase con Estados Unidos, hay que decir que a partir del año entrante la incertidumbre vendrá del interior del país. Aunque a los seguidores de Morena y AMLO les moleste, los hechos, sustentados en datos y análisis científicos muestran que los mercados reaccionan negativamente si la tendencia se mueve hacia su candidato, la prueba está en la pasada elección del Estado de México, que aunque fue una elección local, un triunfo de Morena representaba que AMLO tuviera un pie en la presidencia, es por eso que los mercados siguieron con atención el proceso y reaccionaron negativamente mientras Delfina Gómez estuvo arriba en los conteos.
Las razones de esto son muy simples, por un lado la propuesta de Morena de cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto de CDMX que representa una inversión de 180 mil millones de pesos, manda un mensaje negativo a los mercados. Por otro lado y aunado a esto, los mercados interpretan que una posible victoria de AMLO el año entrante aumenta el riesgo de muchas inversiones, sobre todo del sector energético, debido a que AMLO ha dado bandazos respecto a sus posiciones respecto a política económica, aunque lo que proyecta es que tomará medidas proteccionistas y estatistas, debilitando el libre comercio.
De tal manera, el año entrante veremos fluctuaciones del peso en relación a la campaña presidencial, seguramente la depreciación operará si aumentan las posibilidades de López Obrador, mientras sucederá lo inverso si esas posibilidades disminuyen. Aquí las explicaciones normativas que más que explicar moralizan no nos llevan a ningún lado, da igual si pensamos si los mercados son buenos o malos o si los salarios no alcanzan, esos son otros temas, no, aquí de lo que se habla son de riesgos potenciales calculados por los mercados y que se manifiestan de cierta forma en el valor de la divisa.
Hay que recordar que los capitales no fluctúan de forma eficiente si no hay reducciones de contingencia, es decir si no hay un mínimo de certidumbre. Ni modo, contra lo que muchos creen, el estado no genera riqueza, son las inversiones las que la generan y desgraciadamente la opción que se presenta así misma como el cambio verdadero que va a volvernos ricos de la noche a la mañana no ha sabido ni siquiera dar certidumbre al sistema económico.




