Murió el poeta Sergio Loo

Qué difícil mes para las letras mexicanas, otro se va, uno joven, Sergio Loo.

La madrugada del martes, Sergio Loo murió. Sus amigos, sus lectores, los jóvenes poetas del país están de luto. Loo era una promesa para todos ellos. La poeta Avril Blanco escribió en la página de Tierra Adentro: “Queda todo inconcluso. La ira y los rostros, ahora más sombras que carne, habitan este cuarto. Me negaré a despedirme. Serás por siempre ese niño recostado en un puente. Tu voz en aquella ciudad estridente y libertina, sin duda la caminaremos por ti y daremos pasos contundentes; calcaremos los rostros en la fiesta de papel picado“.

Sergio Loo nació en la Ciudad de México en 1982, fue poeta y narrador.

Entre su obra se encuentran  Claveles automáticos (2006), Sus brazos labios en mi boca rodando, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, Retratos desarmables (Ediciones B, 2011) y Guía Roji (IVEC, 2012), además participó en numerosas antologías como Fantasiofrénia. Antología del cuento dañado (2003).

Jonathan Minila, escribiría del poeta en el “Guardagujas“ 

No hay prisa. Soy un “desescritor”, diría él. Pues reduce sus textos a su mínima expresión. De eso se trata. Utilizar las menos palabras posibles, aprovechar los espacios, motivar la imaginación y el sentir del lector con ese juego entre palabras y silencios. Haciendo, por decirlo de algún modo, que escriba a la par que el autor, mientras realiza su lectura.

Minila también nos recordó la paciencia de Loo,  a quien llamó “un artesano“ por la paciencia con la que escribía, por el cuidado de los silencios en las sinfonías que son sus versos.

Nos quedan sus letras y no dejar de leerlo.

 

Como no estuve en tu ahora y en la hora como
no estuve cuando péndulos tus pies colgaron
sobre el suelo tu cuerpo ensangrentado porel filo del rastrillo
que tú mismo inhalaste
con una bolsa en la cabeza
en mi cabeza
en mi cabeza se recrean en mi cabeza las más las todas
las absolutamente todas las formas geométricas
aritméticas       posibilidades las
que Jesús no dijo      Jesús mintió
Me mintió y guardó para sí      sólo para sí
la versión verdadera       la moneda verosímil
la moneda      boleto de viaje y antiviaje la moneda
la real     la verdadera
No las monedas multiplicadas falsedades
posibilidades
las todas las posibilidades que vienen cada noche
vienen a visitarme
las posibilidades criminales     sociales
estructurales
virales y retrovirales las
todas posibilidades que no encajan
que no embonan     y aun sí
monedas de denominación falsa tocan mi puerta
Monedas
revoloteadoras monedas con una bolsa de plástico en la cabeza
desangrándose las monedas cortándose las venas
las monedas posibilidades apócrifas que Jesús me dio a tragar

No     esas no     La de oro     tu oro
la moneda dorada de tu adiós de oro
de tu despedida de oro    de tu beso de boca a boca
borracha de vino blanco de oro
de tu boca bucólica alcóholica de Barco ebrio de naufragios y versos de Rimbaud
Esa     la versión verdadera la moneda que Jesús
boca ladrona
para sí     sólo para sí       guardó

[Sergio Loo, de Sus brazos labios en mi boca rodando, FETA, 2008]

ºººVía: Tierra Adentro, Guardagujas, y principio de asociación poética

Por: Redacción PA.