Moreno Valle y la deuda de Puebla

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Antes que nada hay que aclarar que prácticamente en cualquier parte del mundo todo gobierno, independientemente del nivel que sea genera deuda pública, el problema entonces tiene que ver con la capacidad que tiene el gobierno municipal, estatal o federal para pagar dicha deuda. Dicha capacidad de pago está dada por la salud de las finanzas públicas en términos de recaudación fiscal y en las formas en que son operativizados los presupuestos públicos, asociados a los niveles de productividad de bienes y servicios que tiene cada entidad, los cuales son medidos por el Producto Interno Bruto (PIB).

En ese sentido, la deuda de un país, estado o municipio se mide a través de la proporción que se tiene frente al PIB, por lo que los niveles de riesgo de la deuda varían según los índices de crecimiento económico que se proyecten. De tal forma, cada economía tiene distintos límites manejables de deuda pública respecto al PIB, por ejemplo, en sistemas altamente desarrollados los límites de deuda casi alcanzan el total del PIB, mientras que en economías en vías de desarrollo como la mexicana los límites manejables oscilan entre un 50 y 55% del PIB.

Como podemos ver, los límites de la deuda pública varían porque tienen que ver con la capacidad de pago que tiene cada gobierno según sea el desempeño de su economía. Para explicarlo de manera sencilla, las economías más fuertes crecen de manera sostenida, por lo que tienen acceso a mayores y mejores créditos que aquellos que tienen menor crecimiento, para explicarlo de manera más simple,podríamos decir que este tipo de endeudamiento opera como con el de las personas, aquellas que tienen altos ingresos y que además los tienen de cierta forma asegurados a largo plazo son capaces de endeudarse con crédito casi al 100% de sus ingresos debido a que tiene la capacidad de pago, no es así con las personas que tienen menores ingresos, el problema es cuando esas personas gastan en crédito más de lo que pueden pagar en realidad, ahí generan deudas que van aumentando a lo largo del tiempo por los intereses.

Eso mismo sucede con los gobiernos, la deuda pública no controlada o excesiva trae consigo distintos problemas macroeconómicos, en primer lugar vuelve inoperante al gobierno ya que este carece de recursos para poder ejercer sus funciones de manera eficiente. En segundo lugar, al volverse inmanejable, la deuda se mantiene o puede crecer por las tasas de interés. Por último puede colapsar el sistema económico debido a la desaceleración económica resultado de la pérdida de confianza y la incertidumbre trayendo consigo las fugas de capital y presiones inflacionarias a raíz de la pérdida de valor del dinero, esto en casos relacionados a países, el gran ejemplo es Venezuela en donde la deuda pública sobrepasó los límites manejables, lo que llevó al gobierno a imprimir más dinero para llevar a cabo los pagos, resultando en una  reacción en cadena que trajo consigo una inflación de más del 700%.

Si bien en México, la deuda pública a nivel nacional se encuentra en los límites de lo manejable, cercano al 50% del PIB, no resulta así en nuestras entidades federativas, en donde muchas de ellas se encuentran prácticamente en números rojos. Ahí están los casos de Veracruz, donde hay un gobierno inoperante financieramente por los altos índices de deuda; de Oaxaca que se encuentra en el buró de crédito de las instituciones financieras globales; Chihuahua y la bursatilización de su deuda; Coahuila en donde sus habitantes tardarán más de 50 años en pagar la deuda del estado. 

Pero ahora el caso más sonado es el de Puebla, en donde al parecer el gobernador saliente y presidenciable Rafael Moreno Valle generó altos índices de deuda pública cuyos pagos, se especula, tardarán al menos 50 años en pagarse. Esta deuda es proveniente de distintos proyectos de infraestructura relacionados a la planta de Audi, a la construcción del Centro de Servicios de la Zona de la Angelópolis y del Museo Internacional Barroco.

Pero aquí hay una disputa entre los funcionarios poblanos y algunos especialistas, ya que el saliente gobierno de Moreno Valle afirma que durante su gobierno no se aumentó un solo peso la deuda pública del estado arrastrada desde el gobierno de Mario Marín, que asciende a unos 7 mil millones de pesos, y que por tanto los proyectos del gobierno fueron llevados a cabo sin pedir dinero prestado, es decir, afirman que no solicitaron ningún crédito. Por el contrario, especialistas de distintos centros de investigación sostienen que la deuda del gobierno de Moreno Valle aumentó en casi 70 mil millones de pesos, el problema es que la deuda se encuentra oculta bajo la figura de Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS).

Los PPS no son contabilizados oficialmente como deuda pública por lo que no se reflejan en las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) inmediatamente, sino que hasta el mes de abril, cuando dicha dependencia emita el reglamento del sistema de alerta sobre el endeudamiento público cuando obligará a la entidad a transparentar la deuda relacionada a los PPS y se verá reflejada en el total del endeudamiento estatal. Hasta el momento se sabe que la deuda de los PPS es hacia la empresa Evercore, a la cual se le concedió el pago del total del Impuesto Sobre la Nómina (ISN) del estado por los próximos 50 años como método de saldar su adeudo.

Hasta el momento el equipo de Moreno Valle no ha transparentado la forma en que funciona el fideicomiso sobre el ISN que beneficiaría a la empresa antes mencionada. Resulta que el presidenciable Moreno Valle es otro ejemplo de la forma irresponsable con que operan los gobernadores las finanzas públicas de sus entidades, será hasta abril hasta que se compruebe oficialmente de qué tamaño es la deuda pública del estado de Puebla y hasta qué punto es pagable o no según la economía del estado. (Vía: La Jornada)

 

 

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