La vaquita marina no podría sobrevivir más allá de este sexenio: CBD y Greenpeace alertan

Desde comienzos de la década de los 90, organizaciones civiles y grupos académicos y de protección ambiental, como Greenpeace y Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés), han estado enviando informes cada vez más urgentes al gobierno mexicano para que proteja a la vaquita marina, un mamífero acuático endémico del Golfo de California. Desde hace más de 25 años, esos reportes fueron respondidos con mensajes diplomáticos y la promesa de que sería protegida una especie que, hoy, está a nada de extinguirse por completo. (Vía: Sin Embargo)

Apenas hace dos años, el CBD reportaba con alarma que, según sus cálculos, no quedaban más de 60 vaquitas marinas en su hábitat: la pesca ilegal de la totoaba (un pescado que, llegando al mercado asiático puede llegar a venderse más caro que la cocaína, cuyo tráfico es impulsado por el Cártel de Sinaloa e, incidentemente, es una de las principales fuentes de alimento de la vaquita marina) por medio de redes ocultas y la cada vez más reducida densidad poblacional de la vaquita la ponía ya en un peligro crítico. Ahora, el jueves pasado, el CBD publicó un informe en el que declara que esa población se ha reducido a la mitad: en el mejor de los casos, quedan sólo 30 de estos animales endémicos y, acusa, el gobierno mexicano no ha hecho ningún esfuerzo real por frenar ni la pesca de totoaba -también en peligro de extinción. (Vía: CBD)

A principios de este año, Greenpeace, en voz de su director en México, Gustavo Ampugnani, declaraba que la única forma como el gobierno mexicano se comprometería de verdad a la protección de la vaquita sería que su homólogo estadounidense, a partir de los acuerdos de protección a la vida silvestre firmados entre los dos países, impusiera sanciones comerciales y económicas a México: desde prohibir el paso de ciertos productos marinos, como camarón y pescado, hasta apropiarse de embarcaciones mexicanas. Esta opción, a partir del 20 de enero de este año, resulta casi irrealizable frente a un gobierno estadounidense tan ocupado en desarmar todas las regulaciones y agencias que protegían al medio ambiente. (Vía: Sin Embargo)

La medida desesperada del gobierno mexicano ha sido tratar de capturar a algunas vaquitas marinas para su reproducción en cautiverio, aunque expertos del CBD han declarado que las probabilidades de que esto funcione son muy escasas: los mamíferos acuáticos no soportan muy bien el cautiverio y la medida misma es una evidencia innegable de que el gobierno mexicano ha renunciado a su obligación de proteger el ecosistema completo de la vaquita. Para los investigadores del CBD, la vaquita no sobrevivirá más allá del 2018.