Universidades católicas arremeten contra el matrimonio igualitario

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A través de un comunicadola Universidad Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) dio a conocer su postura, y la de otras 20 instituciones, sobre el tema de los matrimonios igualitarios. 

El día de ayer, en distintas redes sociales, comenzó a circular un documento en el que algunas universidades e instituciones de educación superior expresan su inconformidad ante la posible aprobación de la reforma impulsada por el presidente, Enrique Peña Nieto, que permitiría que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea equiparable, jurídicamente, al matrimonio entre personas heterosexuales. 

En los primeros párrafos del comunicado, la UPAEP invita a fortalecer la democracia y la pluralidad en el país, sugiere que la ciudadanía sea consultada sobre el tema, que se generen foros de diálogo y que se escuche lo que “la antropología, la ética, las ciencias sociales y de la salud aportan al respecto.” Más adelante, dedica una línea para rechazar cualquier tipo de discriminación por raza, credo o preferencia sexual. Sin embargo, poco después deja clara su oposición a la iniciativa de ley.

“Estimamos que la reforma propuesta, al promover que las uniones de parejas del mismo sexo sean jurídicamente equiparables al matrimonio, provocaría una discriminación regresiva hacia una institución que por naturaleza y sentido común, sólo tiene cabida en la unión entre hombre y mujer.”

La postura de la Institución no deja de ser ambigua, pero se vuelve más tajante. De manera clara argumenta que la unión entre personas del mismo sexo no es natural. Dice respaldar la idea de una legislación incluyente que permita este tipo de uniones, pero bajo otra figura jurídica -como las sociedades de convivencia u otras semejantes- a fin, se añade, de evitar “lastimar” las convicciones y el aprecio de la ciudadanía hacia la institución del matrimonio. 

“Distinguir no es discriminar. No vemos que esté justificada la supuesta incompatibilidad entre el reconocimiento legal para el matrimonio natural y otras formas legales apropiadas para las uniones de parejas del mismo sexo, ni que se deba considerar la diversidad como discriminatoria. Por el contrario, nos parece más justa una legislación que permita convivir en la riqueza de la pluralidad, y no sucumbir ante la imposición de una uniformidad forzada y artificial.”

Hacia el cierre del documento, el tono vuelve a arreciar y la UPAEP señala que el respeto a “los derechos fundamentales” supone “no inventar ‘derechos humanos’ al margen de la naturaleza, que a su vez conculcan o distorsionan otros derechos.” El documento está suscrito por otras 20 Universidades del país -en las que predomina el pensamiento católico- tales como la Universidad Anáhuac, la Universidad Intercontinental, la Universidad del Tepeyac, la Universidad Católica de Culiacán, entre otras. 

Al conocer el comunicado, distintas organizaciones civiles defensoras de los derechos sexuales reaccionaron y señalaron que el documento no tiene ningún sustento científico, sino que está construido desde una posición política de derecha y representa una nueva embestida de la iglesia. Brahim Zamora, director de Comunicación, Planeación y Capacitación del Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr), apuntó:

“Llama la atención que en este desplegado no se mencione que esta es  una iniciativa de reforma constitucional y una reforma al código civil federal y se pase por alto que el Principio de No Discriminación es el sustento  de la medida, tampoco se menciona los 7 años que lleva la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutiendo los argumentos científicos aportados para decidir a favor de que las uniones igualitarias tienen que llamarse matrimonio y por qué no debe ser considerado una figura diferenciada” (Vía: Centronline)

Zamora, consideró “interesante” que en su primer manifiesto, las universidades católicas expresen abiertamente su rechazo a las iniciativas presidenciales de la agenda LGBTTT y que no se hayan expresado antes contra la reforma energética, la reformas educativa o sobre el caso de Ayotzinapa, temas que resultan más sensibles y urgentes, por lo que, dijo, eso lo “hace sospechar que sus prioridades no tienen que ver con los derechos humanos”. (Vía: Contraonline)

Finalmente, junto con otras asociaciones, el director del Odesyr llamó a la comunidad universitaria “seria y comprometida” para pronunciarse desde el discurso científico en contra de, lo que llamó, argumentos conservadores.