Una breve historia de las Islas Marías

Islas Marías dejarán de ser prisión

Esta mañana, López Obrador anunció el cierre de la Colonia Penal Federal de Islas Marías, una isla frente a las costas de Nayarit que por más de cien años fue muchas prisiones para presos políticos, líderes criminales y sus familias. A través de un decreto, las Islas Marías ahora serán un centro cultural y educativo que llevará por nombre una novela: Los muros de agua, de José Revueltas.

México tiene más de tres mil islas e islotes. Las islas María son las segundas en extensión después de la isla Tiburón, frente Sonora. La idea de construir una prisión de la que nadie pueda escapar no es exclusiva de México y, más bien, parecería un lugar común.

Alcatraz y Rikers en Estados Unidos, Santa Margarita en Francia, Ognenny Ostrov en Rusia… El agua rodeándolo todo: cielo abierto y la posibilidad (siempre imposible) de huir. Muchas de estas prisiones son famosas por las violaciones de derechos humanos, tortura y abusos constantes. La fama de las Islas Marías no está lejos de eso.

Visita de AMLO a las Islas Marías este fin de semana (Imagen: Especial)

Fundada en 1905 por Porfirio Díaz, las dos islas que constituyen la Colonia Penal estaban administradas por un Director Gobernador, que fungía también como Juez de lo Civil en los cinco complejos penales que albergaba la isla mayor.

La idea de Díaz y el primero gobernador, el general Rafael M. Pedrajo, era convertirla en una prisión de máxima seguridad (aunque el término sea anacrónico): ahí se enviaban a “los peores criminales” o a presos políticos y líderes de revueltas en el país.

Toma aérea de Islas Marías (Imagen: Especial)

Un decreto firmado por Lázaro Cárdenas el 30 de diciembre de 1939 autorizó que los reos vivieran con sus familias, lo que generó una remoción masiva de reos con delitos sexuales y “psicópatas”, por seguridad de las mismas familias.

En sus momentos más pobladas, las Islas Marías han albergado hasta tres mil presos, además de personal administrativo, médicos, maestros, sacerdotes y monjas y funcionarios públicos, todos también con sus familias.

Como tiende a ocurrir con este tipo de prisiones, los internos, sus familias y los funcionarios comenzaron a crear una sociedad compleja y diferente. Las Islas Marías fueron un objeto de estudio de múltiples disciplinas sociales: etnólogos, antropólogos, sociólogos y juristas hacían “expediciones” a la Colonia Penal.

José Revueltas, eterno incómodo para gobierno y disidencia, pasó también por las Islas Marías, en 1922, cuando tenía 18 años, y de 1932 a 1935. De su experiencia en la prisión sin muros escribió Los muros de agua, nombre que ahora llevará el centro cultural y educativo que remplazará la prisión por la que pasaron disidentes, terroristas, generales caídos de gracia y, en una película, Pedro Infante.

¿Irías a darte una vuelta a la prisión?