Tercer discurso del presidente sobre el “gasolinazo” en menos de una semana

EPN

No se sabe si el problema es del presidente Enrique Peña Nieto o de su equipo de asesores, pero hay una insistencia inexplicable de que en cada evento en que participa el presidente, este hable de la necesidad  y la urgencia de aplicar las medidas de incrementar, desde el pasado primero de enero, los precios de los combustibles. Parece ser que Peña y su grupo de asesores habitan en una realidad alterna, de ahí que sean incapaces de hacer una lectura sobre la coyuntura política nacional para de ahí generar estrategias eficientes para mejorar la gobernabilidad del país, parece ser que no han entendido que los niveles de popularidad del presidente se encuentran por los suelos, de ahí que resulte irrelevante lo que diga, da igual si es verdadero o falso, la población rechaza cualquier argumento que pueda dar el presidente, ya que el hartazgo es casi generalizado.

Aquí estamos viendo las consecuencias de pretender gobernar sin popularidad tal como lo pretendió hacer el gobierno, llegan puntos en donde la gobernabilidad se desploma por medidas impopulares como las llevadas a cabo en las últimas semanas. Pero, además, toda esta serie de sucesos ha puesto en evidencia la inoperancia del gobierno, en términos de la falta de cálculo de las consecuencias deseadas y no deseadas de sus acciones, es decir, operan de forma reactiva y no proactiva.

De ahí que las acciones emprendidas de forma reactiva rayen más en la demagogia que en soluciones que tengan efectos importantes en la población más vulnerable. Lo vimos en las famosas acciones del acuerdo firmado con empresarios firmado en días pasados y el día de hoy con el evento llamado “Plan para blindar la economía familiar”, en donde se proyectó la generación de un plan hecho al vapor que supuestamente frenará las presiones inflacionarias por el alza a las gasolinas y por la volatilidad del tipo de cambio. 

En el evento de hoy se anunciaron reinversiones en infraestructura del IMSS y la recuperación y devolución de saldos de AFORES que no han sido entregados a sus beneficiarios. En el discurso, nos dieron a entender, de manera simplista y demagógica, que ese dinero va a activar de alguna forma la economía del país, para decirlo de otra forma, el presidente Peña piensa que los problemas económicos se resuelven a “billetazos”, a través de entregar dinero a la gente para que lo gaste, pero ese dinero se acaba y los problemas regresan.

En ese sentido, pudimos ver que el presidente Peña no ha entendido que lo mejor en estos momentos no es seguir hablando de los gasolinazos de manera tan simplista, constantemente da a entender que tampoco él entiende las dinámicas del mercado y los efectos de la liberalización. No tiene ningún sentido comparar estas medidas con lo que sucede en el mercado estadounidense a partir de un argumento como el de la logística, no, ahí el tema es que el mercado estadounidense es un mercado abierto a la competencia, la variación respecto a logística es un tema secundario. 

Finalmente, como hemos dicho, parece que el gobierno del presidente Peña se encuentra a la deriva, lo que vemos son reacciones a posteriori a los problemas. No entienden o no han querido entender la complejidad de lo que se enfrentan, se encuentran adormilados y reaccionan de la misma forma, con soluciones simples ante problemas complejos.