Sophia es la primera niña trans mexicana en cambiar su acta de nacimiento

A leguas puede distinguirse que Sophia lleva la vida de cualquier niña de 6 años: juega a las muñecas, asiste a la escuela, tiene amigas. Sin embargo, nació siendo un niño; ahora esa discrepancia entre su vida y sus papeles legales ha desparecido: con 6 años de edad, Sophia es oficialmente la primera niña trans en México que cambia su nombre y su género en su acta de nacimiento.

“Celebró que le pusieran bata creyendo que era un vestido”.

Desde muy temprana edad era evidente que Sophia podía parecer un niño pero en su fuero interno era, sin duda alguna, una niña. Su madre relató en una entrevista que el primer atisbo de esta discordancia ocurrió cuando ella tenía apenas un año y medio y celebró efusivamente que en el hospital le pusieran una bata; Sophia aseguraba con júbilo que le habían puesto un vestido. (Vía: Sin Embargo)

Como muchos niños con disforia de género, los problemas para Sophia empezaron cuando ingresó al colegio. Según relatan sus padres, Sophia, que aún vivía como niño, tenía mucho problemas en la escuela. El punto culminante fue cuando anunció que en su fiesta se disfrazaría de Frozen; en automático Sophia fue la burla de sus compañeros.

Para colmo, la respuesta del colegio no ayudó: en lugar de permitir que expresara su identidad como mejor le pareciera, las profesoras conminaron a los padres a que su “hijo” hiciera cosas de “varones”. El resultado, por supuesto, fue que Sophia se deprimió aún más.

“Muchas transiciones de género empiezan en Google, ahí empezó a buscar la madre de Sophia”.

Como dice la canción que “no se puede corregir a la naturaleza“; eso debió haber entendido la madre de Sophia cuando su hija le suplicó en lágrimas que no quería ser un niño sino una niña.

Muchas transiciones de género empiezan por Google. Ahí su madre conoció muchos términos que más tarde se volverían familiares: trans, disforia de género, transición de género, LGBT.

De ahí vinieron asesorías y terapia; a las sesiones acudía toda la familia, no sin miedo ni llanto. Pero los resultados dieron frutos y pronto Sophia empezó a vivir una cotidianidad acorde a su identidad. (Vía: El Sur)

La tristeza, la depresión, el sentimiento de no pertenecer a ningún lugar desaparecieron y fueron reemplazados por la naturalidad, la felicidad, la plenitud.

Hace un año la familia empezó los trámites para cambiar sus documentos legales. Los padres de Sophia tuvieron que acudir a la Ciudad de México para realizar este cambio, pues en esta entidad el trámite está estandarizado para los adultos. En el caso de la transexualidad infantil el cambio de actas no está prohibido, así que bastó con presentar un dictamen especializado.

Sophia es una niña y como tal ignora la vital importancia de ese papel que ahora la respalda. Tal vez en unos años sea consciente del papel histórico que representa su caso en la lucha de derechos LGBT en México. Por ahora, a ella le preocupan más las princesas de Disney y la escuela.