Siete puntos que debes conocer sobre el último informe del GIEI

El GIEI presentó su segundo informe sobre los avances sobre la investigación, búsqueda y atención a las víctimas del caso Ayotzinapa.

Esta mañana el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) presentó su segundo informe sobre los avances de la investigación, búsqueda y atención a las víctimas de los hechos ocurridos en Iguala los días 26 y 27 de febrero de 2014. La cita fue en el patio central de la Universidad del Claustro de Sor Juana en la Ciudad de México a las 11 am. El informe duró aproximadamente dos horas y media, dado que los cinco integrantes del GIEI expusieron algún tema de su cierre de actividades.

Durante la presentación del Informe se trataron temas relacionados con los resultados presentados en el Primer Informe del Grupo (aquí puedes leer nuestra nota), el 6 de septiembre de 2015.

1. El ataque al equipo de futbol Los Avispones

Las investigaciones en torno a los hechos de Iguala no han prestado suficiente atención a las agresiones sufridas por el equipo de futbol Los Avispones y sus familiares; así como por una mujer y el chofer del taxi en el que viajaba por la carretera Chilpancingo-Iguala. Las víctimas involucradas en estos ataques sufrieron desprecios al intentar conseguir ayuda médica para atender a los heridos.

Todo apunta a que las policías (ministerial, municipal, federal) y el ejército orquestaron un cierre en la periferia de Iguala para impedir la salida de los autobuses en que viajaban los normalistas. Estos hechos constituyeron un ataque masivo e indiscriminado contra población civil que la Procuraduría General de la República no ha incluido en las principales líneas de investigación.

2. El quinto autobús

El GIEI tiene noticia de que la zona de Iguala es importante para el narcotráfico de heroína y, según información pública, “una parte de ese tráfico se haría mediante el uso de algunos autobuses que esconden dicha droga de forma camuflada” (vía Resumen GIEI). En el desarrollo de las investigaciones sobre la posible participación de uno de los camiones tomados por los normalistas la noche del 26 de septiembre de 2014, el Grupo encontró numerosas inconsistencias en las declaraciones y las pruebas en el expediente de la PGR; por ejemplo, que el camión presentado a petición del GIEI para realizar un peritaje y el camión de la cinta de video de la terminal de autobuses no coinciden. Una situación similar ocurre con el presunto chofer de ese transporte, cuya identidad no ha podido ser fijada y establecida.

3. Análisis de telefonía celular

En estos meses, el Grupo reunió todo el material necesario para un análisis integral de la actividad telefónica durante las horas críticas de los ataques contra los normalistas y en días siguientes. Este trabajo agrega elementos para descartar la versión oficial de que los estudiantes desaparecidos fueron incinerados en Cocula, debido a que algunos de sus celulares presentaron actividad horas después del supuesto momento de su muerte.

4. Sobre los peritajes de dinámica de fuego

El GIEI denunció la falta de seriedad del equipo pericial de la Procuraduría General de la República, que presentó un informe de nueve páginas sobre sus estudios en el basurero de Cocula, de las cuales sólo 3 se concentran en responder las preguntas acordadas. Para el Grupo, este documento no alcanza el estándar necesario para ser usado por un tribunal de justicia. Ante la pobreza de este peritaje y con el apoyo del que realizó el Equipo Argentino de Antropología Forense (que puedes descargar aquí) el Grupo sostiene que nada hace pensar en que haya habido un incendio en Cocula de la magnitud necesaria para quemar 43 cuerpos.

5. Narrativa, verdad y víctimas

Entre los trabajos del GIEI, la colaboración directa con las víctimas fue uno de los aspectos más importantes. Se intentó restablecer los lazos entre la ciudadanía y las autoridades, así como facilitar la colaboración entre las familias de las víctimas y los elementos de la PGR. Gracias a la colaboración directa con los familiares de los normalistas, el Grupo identificó procesos de victimización indirecta y de violencia repetida, debido a la poca atención sobre el estado anímico de los sobrevivientes. Para ejemplificar estos procesos dolorosos, se refirió al caso de Julio César Mondragón, cuyo cuerpo tuvo que esperar tres meses en un refrigerador de la oficina de servicios periciales para que se tomaran unas muestras de ADN.

Carlos Beristáin recalcó que las investigaciones y análisis deben hacerse en constante conexión con los familiares de las víctimas, pues entender su dolor es una manera de reunir energía necesaria para seguir en la lucha por la justicia. El Grupo señaló también la importancia de cambiar la narrativa oficial de los hechos, dado que carece de pruebas científicas para sostenerse y la verdad es un derecho humano que debe conservarse a pesar de todo.

6. Lo que sigue

Ante su inminente salida, el GIEI dejó 22 recomendaciones ilustradas, dirigidas a las autoridades mexicanas para dar buen fin a las investigaciones en torno a Ayotzinapa y para resolver el grave y extendido problema de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales a lo largo de todo México. Entre las recomendaciones, sobresalen las siguientes:

1.Disminuir la burocracia y la formalización en los procesos; 2. limitar la preponderancia de las declaraciones y confesiones como pruebas resolutivas de un caso; 3. mejorar la calidad y el método de la toma de declaraciones de los implicados, debido a que hay fuertes signos de que en la mayoría de los casos se emplea la tortura física y mental para obtener información; 4. valorar las pruebas científicas y abolir la dependencia de los servicios periciales respecto a la PGR; 5. realizar análisis del contexto de los hechos a investigar, tales como el narcotráfico en la región, el patrimonio de los implicados, los más de 26 mil casos de desaparición forzada en el país; 6. no fragmentar el proceso penal en distintas instancias, ya que eso complica los trámites y el seguimiento de los casos; 7. otorgar información periódica a las víctimas, contener la comunicación pública para evitar filtraciones, abrir el acceso a las fuentes de información; 8. considerar la responsabilidad de funcionarios públicos y altos mandos y no sólo la de los autores materiales de los hechos; 9. otorgar y preservar garantías médicas a los presuntos responsables de delitos, evitar la revictimización; y 10. mantener una asistencia cooperativa con los grupos de apoyo a la investigación.

7. Denuncia de campaña mediática y compromisos de la CIDH

El Grupo denunció el acoso y la discriminación que sufrió cada uno de sus integrantes, de manera diferenciada y como grupo, por algunos medios de comunicación nacionales.  Por su lado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos agradeció el trabajo del Grupo y se comprometió a dar seguimiento a la respuesta de las autoridades mexicanas a las recomendaciones que reciban.

Cabe señalar que al finalizar el evento no hubo ningún funcionario público presente para recibir el segundo informe del GIEI.