ricardo salinas pliego ilustración diseño punk
Es la imagen perfecta de la ironía posmoderna mexicana: uno de los hombres más ricos de América Latina, dueño de un yate que contamina lo mismo que un pueblo pequeño y de una televisora que moldeó la mente de millones, parado afuera de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington D.C., gritando que es una víctima.Ricardo Salinas Pliego, el autodenominado “Tío Richie”, ha cruzado una línea que va de lo fiscal a lo ridículo. Tras perder sistemáticamente en los tribunales mexicanos los litigios por adeudos fiscales que sus empresas arrastran desde hace casi dos décadas, decidió jugar la carta del “perseguido político”. Acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reunirse con Pedro Vaca, Relator Especial para la Libertad de Expresión, alegando que el cobro de impuestos es, en realidad, una forma de censura.

Pero no nos confundamos. Esto no es solo el berrinche de un millonario que odia pagar, sino la puesta en escena de una estrategia política mucho más oscura, calcada del manual de la ultraderecha global, que busca convertir la evasión fiscal en un acto heroico de “libertad”.

Mujer gana juicio contra Elektra, se niegan a pagarle y embarga la tienda por 330 mil pesos
Foto: Twitter @Guadalupedetej / Ricardo Salinas Pliego

1. Los Datos: No es persecución, son matemáticas

Para entender el teatro, primero hay que ver los números tras bambalinas. Salinas Pliego no está en Washington porque el gobierno le prohíba hablar (basta abrir Twitter para ver que tuitea más que un adolescente en vacaciones). Está ahí porque debe dinero. Mucho dinero.

Según el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y los expedientes que han escalado hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el adeudo de las empresas de Grupo Salinas (principalmente Elektra y TV Azteca) supera los 63,000 millones de pesos. Para ponerlo en perspectiva: eso es casi el doble del presupuesto anual de la UNAM.

El esquema que utilizó durante años, conocido como “consolidación fiscal”, le permitía diferir el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) bajo la promesa de pagarlo después. El “después” llegó, y Salinas decidió que prefería litigar. No es que el Estado mexicano sea un ogro comunista que lo odia; es que la ley fiscal, esa que se aplica implacablemente a cualquier pequeño comerciante, finalmente lo alcanzó.

Ir a la CIDH a pedir medidas cautelares es un insulto a la historia de esa institución, creada para proteger a activistas desaparecidos, periodistas amenazados de muerte y comunidades indígenas desplazadas. Usar el sistema interamericano de derechos humanos para proteger el patrimonio de un oligarca es el equivalente jurídico a estacionar un Ferrari en un lugar para discapacitados.

Salinas Pliego debe 22 mil millones de pesos
Salinas Pliego tiene una deuda desde hace más de 10 años

2. El Mito del “Self-Made Man” y la Sombra de Raúl Salinas

Parte fundamental de la narrativa de Salinas Pliego, y de su atractivo para ciertos sectores aspiracionistas, es la idea de que él “viene de abajo”. En sus conferencias y tuits, se vende como el empresario rebelde que construyó un imperio con puro sudor y genialidad, luchando contra el sistema.

Nada más falso. La historia no olvida, aunque él quiera reescribirla en sus hilos de X.

Ricardo Salinas Pliego no empezó vendiendo gelatinas. Es heredero de una dinastía comercial (Salinas y Rocha) y su gran salto a las grandes ligas no fue producto del libre mercado, sino del compadrazgo estatal que tanto critica hoy. En 1993, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, Ricardo adquirió el paquete de medios gubernamental (Imevisión) para convertirlo en TV Azteca.

¿Cómo lo pagó? Aquí es donde la meritocracia se cae a pedazos. Se reveló posteriormente que Raúl Salinas de Gortari, el “hermano incómodo” del presidente, le prestó casi 30 millones de dólares para completar la operación. El supuesto libertario anti-Estado construyó su fortuna gracias a los favores de la cúpula priista más corrupta de la historia moderna.

Vender electrodomésticos a plazos con intereses que rozan la usura a la clase trabajadora no es “generar riqueza”, se parece más a administrar la pobreza ajena. Su modelo de negocio en Elektra depende de que la gente pobre siga siendo pobre pero tenga crédito para comprar una moto Italika a 150 semanas. Esa es la base de la fortuna que hoy defiende en Washington.

La deuda de Salinas Pliego
Salinas Pliego consiguió un amparo para no pagar 640 MDP, pero aún debe más

3. La “Trumpización” y el Manual de la Ultraderecha

Lo que estamos viendo con Salinas Pliego no es casualidad; es una homologación de narrativas con la ultraderecha internacional. Al igual que Donald Trump en Estados Unidos, Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador, Salinas ha encontrado en la incorrección política y el ataque a las instituciones una mina de oro de popularidad.

El guion es idéntico:

  • El enemigo es “La Casta” (o los “Gobiernícolas”): Deshumanizar a los servidores públicos y a las instituciones reguladoras, presentándolos como parásitos que roban la riqueza del “pueblo” (aunque el pueblo, en su visión, son los empresarios).
  • La víctima soy yo: Invertir los papeles. El poderoso no es el que tiene el capital, sino el burócrata que quiere cobrar impuestos.
  • Control de la narrativa digital: Usar redes sociales agresivamente para insultar críticos, bloquear disidentes y generar una cámara de eco donde él es el “Tío” cool y rebelde.

En un entorno de incertidumbre económica y polarización, las figuras autoritarias que prometen romper el sistema se vuelven seductoras. Salinas Pliego está capitalizando el descontento de una clase media aspiracional que se siente asfixiada por el SAT (igual que él, aunque por montos muy distintos).

Joe Biden anuncia su candidatura a la reelección para 2024
Foto: Reuters |

4. ¿Presidente Salinas? El Coqueteo Peligroso

Aunque a veces lo niega y a veces lo insinúa con emojis de gafas oscuras, la plataforma política de Salinas Pliego es evidente. Ha creado la “Universidad de la Libertad”, organiza foros con referentes del conservadurismo y mantiene un discurso constante sobre “recuperar el país”.

No necesita fundar un partido; ya tiene el partido del dinero y el partido mediático. Su apuesta parece ser convertirse en el gran elector o, si las condiciones lo permiten, en el candidato “outsider” para 2030. Un Trump región 4 que promete que, si gobernara el país como gobierna sus empresas, todos seríamos ricos (o al menos tendríamos una tele 4K a pagos chiquitos).

El peligro de esta narrativa es que normaliza la idea de que el Estado debe desmantelarse. Al presentar el pago de impuestos como un “robo” y la justicia social como “resentimiento”, erosiona el pacto social básico. En un país con más de 40 millones de pobres, predicar el darwinismo social desde un helicóptero no es libertad, es evidente crueldad.

5. El Riesgo Geopolítico: Aliados Incómodos

La visita a la OEA no es aislada. Se enmarca en un contexto donde la derecha latinoamericana busca reagruparse bajo el paraguas de Washington (especialmente ahora con el regreso del Partido Republicano al poder en EE.UU.). Salinas Pliego busca presentarse ante el Departamento de Estado y los think tanks conservadores como el contrapeso necesario al “populismo” en México.

Esto tiene ecos de lo que discutimos en nuestro análisis sobre Trump y sus ambiciones geopolíticas. Figuras como Salinas son instrumentales para intereses extranjeros que prefieren un México con un Estado débil y un mercado abierto al expolio, disfrazado de “libertad económica”.


La Libertad tiene Precio (y hay que pagarlo al SAT)

Ricardo Salinas Pliego tiene todo el derecho de disentir y de criticar al gobierno. La libertad de expresión es sagrada, incluso para quienes la usan para insultar. Pero disfrazar una deuda fiscal multimillonaria de lucha por los derechos humanos es una banalización grosera de la justicia.

Al final del día, la diferencia entre un empresario y un oligarca es que el primero compite en el mercado y paga sus obligaciones, mientras que el segundo usa su poder para doblar la ley a su favor. El “Tío Richie” puede tener muchos seguidores, muchos millones y muchos abogados en Washington, pero lo que no tiene es la razón moral.

En el México de hoy, la verdadera rebeldía no es evadir impuestos desde un yate; es pagar lo que te toca para que haya hospitales y escuelas, aunque eso no te dé likes en Twitter.

Referencias y Lecturas para no dejarse engañar

  • El País. (2024, 20 de marzo). El Gobierno de México hace público el expediente del adeudo fiscal de Salinas Pliego de 63.000 millones de pesos. Link
  • Proceso. (2004, 11 de julio). Raúl Salinas, el socio incómodo de TV Azteca. (Reportaje histórico sobre el préstamo para la privatización). Link
  • BBC News Mundo. (2024). Qué es la consolidación fiscal y cómo la usaron grandes empresas en México. Link

 


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