Revistas, spots y anuncios: cuando la política se convierte en espectáculo

Son muchos los nombres de políticos que han aparecido en portadas de revistas, spots publicitarios o que han invertido en campañas publicitarias para promocionar su imagen. En los últimos días, al menos dos personajes han destacado por estas acciones, se trata del exgobernador y prófugo de la justicia Javier Duarte de Ochoa, y del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Apenas este lunes, como aquí te contamos, se reportaba que Javier Duarte gastó, durante algunos de sus años de gobierno en el estado de Veracruz, 8 mil 727 millones de pesos para promover su imagen y promocionar las acciones que su administración realizara.

Por otra parte, después de que en agosto causara controversia, este 1 de diciembre el Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó a Moreno Valle  “abstenerse de realizar, durante las entrevistas que conceda en medios de comunicación, expresiones que destaquen sus cualidades personales y logros de gobierno que pudieran posicionarlo con fines electorales y afectar la equidad en la contienda electoral”. Esto debido a una entrevista que el gobernador concedió, en la cual reafirmó sus intenciones e interés de ser candidato presidencial rumbo al 2018 por el Partido Acción Nacional (PAN). (Vía: Proceso)

Pero éstos no han sido los únicos, a la lista también se suman Ricardo Anaya, a quien miembros de su propio partido reclamaron el uso de spots televisivos para promover su imagen; Miguel Ángel Osorio Chong, el cual provocó que el INE abriera una indagación en su contra debido a unos videos publicados en su cuenta de Twitter en los que presuntamente había promoción personalizada indebida, así como por la procedencia de los recursos con los que se habían pagado dichos videos, y Manuel Velasco, quien fue demandado por su propio partido ante el Instituto Federal Electoral (IFE) por gastar cerca de 130 millones de pesos en su imagen, y quien, además, ha aparecido junto con su esposa en diversas portadas de revistas.

Y a estos ejemplos podrían incluirse muchos más, hasta el propio presidente de la república, Enrique Peña Nieto, quien tan sólo en sus primeros dos años de mandato pagó casi 20 mil millones de pesos para promover tanto su imagen como los “resultados” de las reformas estructurales impulsadas por él. (Vía: Proceso)

Además, en la mayoría de estos casos uno de los constantes cuestionamientos, sin que haya muchas respuestas satisfactorias o claras, ha sido la procedencia de los millonarios recursos que se han gastado en las imágenes y publicidad de estos personajes. Apenas el pasado lunes, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, aseguró que la Unidad de lo Contencioso Electoral lleva a cabo una investigación sobre el financiamiento de propaganda de algunos políticos en revistas.

Sin embargo, aunque esto último sea muy importante, lo que preocupa más sobre esta situación es el hecho mismo de la publicidad en la política aplicada de esta manera en la que, más que informar a través de los diversos medios sobre proyectos políticos, se busca persuadir a los votantes y definir una elección a través de posicionar una imagen diseñada. 

“La publicidad deforma las noticias debido a que propicia que la publicación responda a los intereses de sus anunciantes y no al del público que lo lee.” (Chomski en El análisis de la publicidad política…)

Resulta complejo dar juicios sobre el uso mediático pues para ello es necesario revisar cada caso, sin embargo, es claro que urgen medidas que regulen y establezcan con claridad las posibilidades de estos usos.

 

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