Ni de cumpleaños, ni de Navidad, ni por su santo: funcionarios ya no podrán recibir regalos

A partir del 18 de julio, fecha cuando entró en funciones el Sistema Nacional Anticorrupción, los mandatarios y funcionarios públicos quedaron vetados de recibir “regalos, prebendas u obsequios” por sus obligaciones, terminando, con esto, una larga (y bastante sucia) tradición en la política mexicana.

No es sorpresa para nadie que la corrupción nacional está bastante… enquistada en la política nacional, y pocas “tradiciones” estaban  tan normalizadas como la entrega de “regalos”: directores, gerentes, jefes y presidentes recibían en santos, cumpleaños y fiestas de guardar decenas, si no es que miles, de “regalitos”: Fox tuvo un Jeep para su cumpleaños, a Calderón le dieron un  arcón navideño de tres pisos con más de 30 botellas de licores variados (sí, porque el chiste se cuenta solo), y Enrique Peña Nieto ha recibido de gobernadores juegos de té, platos de talavera y canastas de mangos (?). (Vía: Sin Embargo)

Claro que cualquiera pudiera pensar que los regalos son dádivas desinteresadas: ¿quién podría pensar mal de un regalo de cumpleaños o  de Navidad? ¡Nadie!… el problema, es que, desde el gobierno de José López Portillo, hay unas reglas que limitan esos mismos regalos: por eso y porque, como dice Sheldon Cooper, los regalos siempre tienen una carga ética (y, en este caso, política).

Antes del 18, los mandatarios y funcionarios que recibieran regalos, tenían que preguntar en cuánto había salido, ya que la Ley General de Responsabilidades Administrativas indicaba que había un límite: diez salarios mínimos; cuando esta cantidad se rebasaba, el regalo era enviado a la Auditoría Superior de la Federación, para que… mh, ya no logramos saber para qué (y, de hecho, tampoco lo sabe Sin embargo, que hizo una investigación de meses con estos regalitos). (Vía: Sin Embargo)

Curiosamente, hay dos gobernadores en la lista de personas que más le regalaron cosas a Enrique Peña Nieto: Javier Duarte -cuando todavía no era el preso más sonriente del Reclusorio Norte- y Rafael Moreno Valle. 

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